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Escrito por Enrique Alpañés  

Pedro Torrijos es arquitecto de historias. Sabe poner los cimientos de una buena narración, construye desarrollos nudos y desenlaces. Lo hace desde estas páginas, donde escribe sobre edificios, ciudades y lugares imposibles desde hace una década. Lo hace desde otras cabeceras como Jot Down o El País. Lo hace desde su cuenta de Twitter, donde levanta relatos a base de colocar un tuit sobre otro, como si fueran ladrillos.

De esta forma, no solo ha construido un buen puñado de historias, sino una comunidad de seguidores. Más de 150.000 están atentos cada jueves a #LabrasaTorrijos. Así ha bautizado a sus hilos, que se empiezan a publicar todos los jueves a las 20:30, puntual como un programa de televisión. Un programa en riguroso directo, pues a Torrijos le gusta escribir sobre el momento, como si estuviera dando un recital de piano.

Si sus hilos fueran conciertos, podríamos decir que Torrijos acaba de sacar su primer álbum de estudio. Se llama Territorios improbables y es un libro en el que repasa la historia de edificios, ciudades y lugares alucinantes. Con un brillante sentido del humor y de la pedagogía, Torrijos crea un almanaque de historias curiosas. Estas nos llevan desde un pueblo abandonado y devorado por el desierto hasta una ciudad hinchable. Desde un parque de atracciones dedicado a Jesús a los rascacielos de Benidorm. Hablamos con Pedro Torrijos para que nos dé la brasa y comparta con nosotros algunas de estas historias.

#LabrasaTorrijos da el salto de Twitter a las páginas de un libro, ¿cómo se ha fraguado este cambio?

Es una apuesta de la editorial, Kailas. Ellos me contactan cuando yo apenas tengo 14.000 o 15.000 seguidores. Y me preguntan, «Oye, ¿tú crees que esto lo podemos contar en un libro?». El libro es una recopilación de algunos textos que ya he contado en Twitter, pero te das cuenta de que a la gente no le interesa tanto el final, sino cómo lo cuentas, y aquí el formato te permite enriquecerlos, estirarlos. Y bueno, que también hay otros muchos textos que son inéditos.

El proceso de creación del libro ha sido muy divertido, pero ha supuesto mucho trabajo. He tenido que pelear con mi perfeccionismo, que a veces no me quedo nunca contento y empiezo a marear los textos. Además, al ser en papel, tan bonito, con esas fotos tan cuidadas, la portada de Lara Lars… Tienes un poco ese peso.

¿Este es un libro para amantes de la arquitectura o para amantes de las historias?

Sobre todo, es para apasionados de las historias. Si eres un erudito de la arquitectura te puede gustar, pero la vocación es gustar a más gente. No creo que llegue ni al 20% el número de mis seguidores en las redes sociales que esté relacionado con el mundo de la arquitectura. Creo que en el libro es lo mismo. Está pensado para pasar un buen rato.

Yo suelo decir que son historias para leer y que luego tú las puedas contar en una fiesta y seas el tío más guay de la fiesta. Yo siempre he querido ser ese tío, que me hagan corrillo. Y lo que hago en el libro es compartir esa capacidad de crear corrillo, explicar historias que tú luego puedes contar con tus colegas. Y les dices: «¿Sabes que había un parque temático de Jesús?».

Bueno, es que tremenda historia la del Heritage USA; con eso te hacen corrillo seguro.

Es una de mis historias preferidas. Un parque temático dedicado a Jesucristo, en Carolina del Sur, que llegó a ser más grande que Disneylandia. Tenía una versión a tamaño natural del Cenáculo y la piscina de olas más grande del mundo. Y todo esto no tiene ningún interés desde el punto de vista de la arquitectura, pero la historia es tan fascinante, se puede contar de una manera tan divertida… Heritage USA habla de la atmósfera de los pastores evangélicos en la América de los años setenta, del EEUU conservador de la época. Eso lo puedes contar desde  un punto de vista erudito e histórico o lo puedes contar con la historia de un parque de atracciones.

¿Y qué diferencias has encontrado entre contar una historia como esta para Twitter y hacerlo en un libro? ¿Qué limitaciones y ventajas tiene cada formato?

Leí una vez a alguien que decía que escribir un artículo es escribir una novela de 800 palabras. Y eso es lo que yo hago en todos los formatos. Es un hilo en Twitter, un reportaje, un libro o un podcast como estoy haciendo ahora para el museo ICO. Ahora, en verano, voy a estar en una pequeña sección en RNE. Y es lo mismo: es contar una historia, planteamiento nudo y desenlace.

Llevo diez años escribiendo en medios. Ya tengo callo para escribir en formato más largo. No creo que haya una dificultad específica. Simplemente hay que entender que el formato es diferente. Aquí, por ejemplo, hay menos imágenes. Y eso puede ser un inconveniente o una ventaja, porque te permite culebrear dentro de la historia.

Fue una de las cosas que me llamó la atención del libro, no hay demasiadas fotos.  No sé si fue una decisión consciente o impuesta.

Es que no se trataba de hacer un libro de fotos, no es un libro de Taschen. Tomamos la decisión de poner una gran foto al principio de cada capítulo, que a veces son del lugar y otras veces son meramente ilustrativas. Es lo que comentaba antes, si vas a contar historias en una fiesta, no vas a sacar las fotos y las diapositivas

Ya. Igual, si lo haces, más que el tío guay vas a ser el friki de la fiesta.

Ja, ja, ja. Claro, aquí se trata no de mostrar fotos, sino, sobre todo, de contar una historia. El ser humano lo que hace siempre es contar historias. Las contamos a los demás, nos las contamos a nosotros mismos. Es como lo que está pasando con Samuel. Aquí hay un montón de historias que se están contando, la gente del colectivo LGTBI está contado sus historias de discriminación, de violencia. Y nosotros, los heteros, estamos escuchando y aprendiendo. Es algo que provoca cambios, reacciones, pone en marcha un montón de engranajes. Las historias son la herramienta más poderosa que tiene el ser humano, son un motor de cambio.

Eso es muy bonito, pero ¿es aplicable a cualquier campo? Quiero decir, la arquitectura, para ser apreciada, ¿debe ser contada, debe ser explicada o debería ser autoexplicativa?

Yo creo que todo lo que puedas contar siempre va a ayudar a que se entienda mejor cualquier cosa. Idealmente, todos deberíamos entender que una vacuna contra la covid puede hacer que la pandemia acabe. Pero esto hay que contarlo, hay que explicarlo. Muchas veces hay que apoyarse en palabras. Idealmente, deberías proyectar un edificio, o una ciudad, y la gente debería entenderlo. Pero no siempre pasa. A veces, muchas veces, tienes que explicar por qué esto funciona así.

Como con el Museo del Holocausto de Berlín, que explicas en el libro

Claro, si no conoces la historia que hay detrás, es más difícil apreciarlo. Es una pastilla de hormigón y zinc que recorre el lugar en un zigzag retorcido y aparentemente caótico. Pero si sabes que su arquitecto, Daniel Libeskind, es un judío polaco nacido justo después de la II Guerra Mundial, cuyos padres fueron supervivientes del Holocausto. Si conoces todas las referencias que tiene el edificio, es más fácil apreciarlo. Puedes visitar el Museo del Holocausto sin saber todo esto y no pasa nada, pero te estarás perdiendo una parte de la historia que cuenta ese edificio.

Tú vives en Madrid, ¿por dónde empezarías una #BrasaTorrijos sobre cómo está la ciudad ahora mismo?

Sobre todo Madrid es imposible. Sobre algo de cierto tamaño puedes contar historias pequeñitas sobre la ciudad, como la piscina que hubo en el río Manzanares, el parque de las Siete Tetas, cómo se peatonalizó todo… Y cómo, aunque se esté intentando echar para atrás, vamos hacia allá porque es imparable. Puedes contar cómo los bombadeos franquistas dañaron muy seriamente la Casa de las Flores, un edificio muy bonito de los años 30 donde vivió Pablo Neruda. Puedes contar una historia de Malasaña, sobre cómo pasó de ser un barrio chusco a ser un referente de modernidad. Madrid es como la Biblioteca de Alejandría, no se puede contar una sola historia sobre ella porque guarda muchas historias diferentes.

¿Y esas historias no se gastan?

Eso es lo que pienso yo casi todos los jueves, que se me han acabado las buenas historias. Y mira, luego funcionan de puta madre. Las historias no se acaban, aunque a veces se repiten de formas distintas. Es igual que Hamlet, que se ha contado mil veces. Una vez me dijo Juan Diego, el actor, en una entrevista, que al final todas las historias son ir de un sitio a otro par ser más feliz o menos feliz. En cuanto a #LabrasaTorrijos, yo tengo ahora mismo… Te lo voy a decir… [se hace el silencio al otro lado del teléfono acompañado de ligero rumor mecánico, teclas y clics]. Tengo ahora mismo 244 entradas.

¿Tienes por ahí un almacén de historias?

Sí, hubo un momento en que me coincidió que tenía que ir al médico y tenía que escribir un hilo. Ahí empecé a ser previsor y a hacer las historias de antemano. Pero no escribo las historias al completo, solo la estructura, lo más importante. Yo los hilos los escribo en directo.

¿Por qué?

Porque eso me impide manosear demasiado los textos. Esto es como salir a tocar el piano, sé que salgo a las ocho, tengo una hora de directo. Por otro lado, escribir en vivo te da un feedback constante, yo sé si la historia está funcionando más o menos bien al instante. Y te da tiempo de jugar, de improvisar. Si te fijas en mis hilos, no son una historia larga cortada en trocitos. El formato hilo es ya un subgénero en sí mismo. Hacer un buen hilo no consiste en escribir un texto y cortarlo. Yo, a veces, escribo un tuit que es solo una palabra. O solo una onomatopeya. Controlo mejor los tempos, sé dónde acelerar, dónde frenar… generas un ritmo. Todo esto tiene algo de musical.

Tú eres un arquitecto, pero no construyes edificios sino historias. ¿Te sientes menos arquitecto o menos realizado por ello?

No. A mí lo que siempre me ha gustado es contar historias. Yo he estudiado arquitectura, he hecho algún proyecto, de hecho a mi madre le he hecho su casa.  Me preguntaba el otro día una periodista, «¿Pero tú trabajas?». Y claro que trabajo, esto es un trabajo. A veces se considera que si has estudiado una cosa y no te dedicas canónicamente a ello, has fracasado. Y mira, no. Y fíjate que digo canónicamente, pero yo considero que me dedico a la arquitectura. Que contar historias es parte de esta profesión, como lo es construir edificios. Y que me llena. Puedo decir que he encontrado mi lugar en el mundo, ¿qué te parece?

Que muy poca gente puede decir eso.

Pues yo creo que sí. Y no solo por el libro, sino por los hilos de Twitter, por los podcast, por todos los proyectos que estoy llevando a cabo. Esto es un trabajo que estoy disfrutando muchísimo.

Oye, ¿y cómo se consigue eso? Encontrar tu lugar en el mundo digo.

Pues yo empecé un poco de casualidad. Yo escribía hilos antes de que existieran los hilos. Ponía un hashtag en mis tuits para agruparlos. Me lo sugirió mi pareja un poco de broma. Me dijo: «Tú lo que haces es dar mucho la brasa», así que puse esa etiqueta para que todos mis tuits se pudieran agrupar. Pero lo usaba de manera muy irregular, no era constante. Me pasó por encima la vida, por alguna razón. Y bueno, hubo un hilo que se hizo viral, tuvo mucho alcance. Y mi pareja me dijo, «Esto te hace muy feliz, deberías hacerlo con más constancia». Y le hice caso, empecé a hacerlo, Y parece que funcionó.  

 

[Fuente:  http://www.yorokobu.es]

A cada cinco anos, coincidindo com as eleições municipais, artistas e profissionais ligados à arquitetura e ao design da cidade de Montevidéu participam de uma campanha artístico-política paralela às eleições. Partindo de uma perspectiva ancorada nas artes, o projeto conclama a participação da sociedade para reimaginar como pode ser a vida na cidade.

Interação de visitantes com a obra “Somos Patrimonio, Plan Piloto barrio la Aguada“ (Somos patrimônio – Plano piloto para o bairro de La Aguada), criação realizada em realidade aumentada por Rodrigo Labella, Bruno Tortorella e Anaïs Vaillant para a exposição do Ghierra Intendente de 2020.

Interação de visitantes com a obra “Somos Patrimonio, Plan Piloto barrio la Aguada“ (Somos patrimônio – Plano piloto para o bairro de La Aguada), criação realizada em realidade aumentada por Rodrigo Labella, Bruno Tortorella e Anaïs Vaillant para a exposição do Ghierra Intendente de 2020. Foto: Rodrigo Labella, Bruno Tortorella e Anaïs Vaillant

Inspirador é um projeto que está repensando cidades sustentáveis ao identificar e compartilhar iniciativas inspiradoras e políticas de mais de 32 cidades em todo o mundo. A pesquisa está sistematizando esses casos e essas ideias em categorias, representadas por hashtags.

#imaginação_política
Questões que já eram importantes na vida cotidiana agora se mostram urgentes, e algumas ideias desenvolvidas podem inspirar-nos a lidar com o que se apresenta da melhor maneira possível. Campanhas criativas e políticas de emergência foram criadas para disputar o futuro do ponto de vista do desenvolvimento cultural. Nesta categoria, apresentamos laboratórios de design e sustentabilidade, cultura do cuidado, fóruns e plataformas de discussão filosófica sobre esperança, transformação e imaginação política.

O projeto Ghierra Intendente, que pode ser traduzido como “Ghierra Prefeito”, é uma performance-exposição que discute beleza, memória e patrimônio arquitetônico na cidade de Montevidéu. O grupo apresenta propostas que usualmente são deixadas de lado em campanhas tradicionais pela prefeitura, chamando a atenção para que entrem na agenda dos políticos. O coletivo traz uma outra visão sobre a cidade, ressaltando o papel dos habitantes de Montevidéu neste ambiente.

“O nosso projeto tem a ver com a recuperação do tempo e do espaço da cidade para os cidadãos, e da consciência de que a cidade somos nós.”

Alfredo Ghierra

Preservar o patrimônio histórico contribui para a qualidade do espaço público

Montevidéu não tem nem 300 anos, mas, no contexto da América Latina, parece ser uma cidade mais antiga do que outras por conta do seu incrível acervo de arquitetura. No entanto, nem a população nem os gestores políticos acabam dando atenção para esse tesouro, e a falta de políticas públicas nas cidades torna-se uma ameaça à preservação da memória.

“Tudo começou há dez anos pela minha preocupação com a destruição sistemática do patrimônio arquitetônico da cidade”, conta Ghierra. De início, o projeto realizava denúncias, e foi então que Ghierra percebeu que os problemas com que estavam lidando eram muito mais complexos.

Essa problemática incide sobre a identidade urbana. A preservação do patrimônio cultural contribui para a qualidade do espaço público e para a coesão geral da sociedade, além de ser uma indústria criativa e cultural enorme que gera muitos empregos.

O projeto foi desenvolvendo-se organicamente. No primeiro ano foi realizada uma mostra de ideias e olhares para a cidade de Montevidéu, e o sucesso foi muito grande. Mas foi só cinco anos depois, com o auge das redes, que o projeto realmente estourou. Para cada campanha, o grupo tem uma frase emblemática. Em 2015 foi “A cidade que a gente quer” e, em 2020, sob o lema “Somos a cidade”, a mostra foi dividida em três eixos: patrimônio, ecocidade e periferia.

“Quando você rompe esse elo com o que foi feito pelas gerações anteriores, você corre o risco de perder a noção histórica do que é a construção de uma cidade.”

Alfredo Ghierra

“Montevideo: las dos ciudades” (Montevidéu: as duas cidades) da BMR Productora Cultural para a exposição do Ghierra Intendente de 2020.

“Montevideo: las dos ciudades” (Montevidéu: as duas cidades) da BMR Productora Cultural para a exposição do Ghierra Intendente de 2020. Foto: BMR Productora Cultural

O Ghierra Intendente hoje reúne muitas pessoas. Uma de suas maiores preocupações ao convocar artistas, arquitetos e designers para o projeto foi criar espaço para que novas vozes e perspectivas fossem ouvidas. “Os governos dificilmente contam com o artista ou com o olhar das artes, e raramente você vê essas profissões fazerem parte dos quadros de governo”, conta Ghierra.

A beleza como forma de ação

A principal questão com a qual o projeto trabalha é a imaginação, tanto no sentido da criação de outro mundo possível quanto como forma de encorajar a participação das pessoas na construção da cidade. Através das mostras e outras iniciativas, o grupo busca criar ideias que provocam as pessoas a agir.

Ghierra diz que para governar uma cidade ou um país é necessário lidar com a realidade do dia a dia e também programar o futuro. Esta é uma tarefa muito difícil, e que demonstra a complexidade envolvida no funcionamento público. “O que não consigo perdoar é a falta de imaginação. É nisso que queremos insistir: na imaginação e também em muito humor”.

A cidade, se abandonada às regras do mercado, fica privada de processos democráticos. No Uruguai há uma forte tradição democrática, mas parte da sociedade civil acha que é suficiente votar a cada eleição e, no meio tempo, só pagar os impostos. “Os governos não são capazes de abranger o espectro inteiro do que significa uma cidade”, afirma Ghierra, ressaltando que, para ele, a cidade é um esforço coletivo, no qual a sociedade civil, cidadãos e artistas desempenham um papel decisivo. Se a sociedade não participa, a cidade não funciona. O projeto Ghierra Intendente revela como os artistas podem usar seu olhar como uma ferramenta que pode mudar a realidade.

O projeto insere-se na agenda da cidade temáticas que eram ignoradas

Em 2020, a performance aconteceu pela terceira vez. Ghierra nos conta que, surpreendentemente, as últimas eleições representaram a primeira vez em que todos os candidatos incluíram o reconhecimento, a preservação e a valorização do patrimônio histórico em suas agendas políticas. “Isso antes não existia, sabe? Todos incluem transporte, mobilidade, resíduos… mas dessa vez também incluíram patrimônio. Toda mudança cultural é muito lenta, não é imediata. É difícil dimensionar, mas vale a pena”.

Ao ocupar esse lugar que estava vago, o grupo se transformou em um interlocutor para as autoridades. Ghierra ressalta que demorou até que eles criassem esse vínculo de confiança com o poder político e que sua maneira de trabalhar fosse vista não como uma brincadeira, mas como uma voz importante.

“É realmente sério, mas seriedade não quer dizer falta de imaginação e muito menos falta de humor.”

Alfredo Ghierra

A mobilização nas redes também chamou a atenção do poder político. Uma publicação no Facebook feita pelo grupo sobre a demolição de uma casa foi apoiada por 150 mil pessoas. Para Montevidéu, que tem uma população de cerca de 1,3 milhão de habitantes, isso é muita gente: esse número de pessoas pode mudar uma eleição. “Eu acho que esse é o nosso poder: ter descoberto que esses temas que pareciam laterais, desimportantes, realmente importam para muita gente”, explica Ghierra.

Para aqueles que desejam começar um projeto semelhante, Ghierra recomenda que se tenha uma ideia inicial muito nítida. “A ideia do Ghierra Intendente é realmente muito simples: é dizer: ‘Venha cá, pessoal, vamos juntar-nos e fazer uma campanha em paralelo com as eleições reais’”.

Ele nos conta, que quando amamos nossa rua e de repente começamos a ver casas ou outros elementos que gostamos serem derrubados ou árvores sendo removidas, nossa primeira impressão é de que não podemos fazer nada. Que isso está sendo feito por alguma razão, que alguém decidiu isso. Mas algo diferente acontece durante as campanhas do Ghierra Intendente. As pessoas começam a investigar, denunciar, perguntar. É como se uma semente fosse plantada na cabeça delas, e elas começassem a acreditar que aquilo é possível. Artistas, arquitetos e toda a população se reúnem para pensar e imaginar juntos – ainda mais em tempos de pandemia, quando há a necessidade de mantermos distância uns dos outros.

ESTA SÉRIE É SOBRE O QUÊ?

O projeto Inspirador para Cidades Possíveis é uma criação colaborativa de Laura Sobral e Jonaya de Castro com o objetivo de identificar experiências entre iniciativas, conteúdos acadêmicos e políticas públicas que visam cidades mais sustentáveis e cooperativas. Se assumirmos que nosso estilo de vida dá origem aos fatores que estão por trás da crise climática, temos que admitir nossa corresponsabilidade. Cidades verdes planejadas com autonomia alimentar e saneamento baseado em infraestruturas naturais podem ser um ponto de partida para a construção do novo imaginário necessário para uma transição. O projeto apresenta políticas públicas e iniciativas coletivas de diversas partes do mundo que apontam para outros modos de vida possíveis.

O projeto sistematiza casos e ideias inspiradores nas seguintes categorias, representadas pelas hashtags:
#redefinir_desenvolvimento, #democratizar_espaço, #(re)generar_recursos, #intensificar_resistência_e_colaboração, #imaginação_política

[Fonte: http://www.goethe.de]

Montevideo es en nuestro país la ciudad donde existe mayor numero de ombúes. Bien curioso resulta este detalle ya que el simpático árbol, que constituye un elemento tan calificado en el paisaje nativo, puedan lucirlo estampas de tan señalado adelanto edilicio como las que ilustran esta nota.

Y es lo cierto que este representante de la flora indígena no desentona junto a los edificios modernos, alardes de la eficiencia de nuestros técnicos. Su tronco de amplia circunferencia, su ramaje retorcido, su copa frondosa, ofrecen un contraste interesante a la sobriedad de lineas de la arquitectura moderna.

Muchos ombúes existen diseminados en toda la vasta extensión de la ciudad. Los hay en extramuros, entre las quintas de verdura, y en la parte céntrica junto a las pulcras calzadas. Aquí los envuelve el incesante estrépito del tránsito, allá un remedo de la paz campesina. Al pasar junto a ellos, si no vamos dominados por las preocupaciones que impone el ritmo acelerado de la vida moderna, en esta capital que es ya una gran ciudad, solemos recordar la vinculación que tienen algunos (como ocurre con aquel del Bulevar España y Luis de la Torre) con ciertos pasajes de la gesta histórica de le República.

Ombu - Bulevar España

El viejo ombú del Bulevar España, el más popular de la ciudad, emplazado en uno de los puntos que ofrecen mejores perspectivas a la hermosa configuración de árbol tradicional, lleno de sugerencias líricas.

El ombú ha contado siempre con la simpatía de nuestro pueblo, que lo conserva con afecto. Como no nos urge a desterrarlo ninguna exigencia de “espacio vital“ lo utilizamos como elemento que a sus cualidades decorativas une el significado que reviste para nosotros en su carácter de centinela permanente de las tradiciones criolla, establecido en el propio centro directivo del país.

Estas cosas no podía comprenderlas Clemenceau (médico, periodista y político francés) cuando se extrañaba del cariño que inspira a los ríoplatenses un árbol inútil, según él lo calificó, ya que no produce frutos ni su madera sirve siquiera para alimentar el fuego.

Ombu - Ramón Anador

Arrobante y esbelto luce este otro secular testigo de nuestro progreso. Arbol que se halla en la intersección de las calles Ramón Anador y Garibaldi, a manera de lírico monumento vegetal que la ciudad respeta y cuida.

La espesura de su fronda proporciona un sitio acogedor para el descanso, que antaño disfrutó el gaucho y aún los pobladores de la campaña gustan buscar le frescura en las tardes estivales, en el amplísimo asiento que la raíz desparrama.

Ya con los habitantes de la urbe las costumbres han cambiado. Cuando el calor nos domina durante los ajetreos de la actividad metropolitana, preferimos a su sombra la de los bares.
Hoy algunos ombúes que el público convierte en refugio durante el verano, mientras espera el ómnibus o el tranvía.

Ombu - Villa Biarritz

Villa Biarritz, que es un barrio moderno, de limpias construcciones de arquitectura audaz e innovadora, luce la legendaria estampa de este ombú, como una demostración de cariño hacia nuestro pasado.

En este caso está el de la Avenida Italia y propios como así el de Ramón Anador y Rosell y Rius, que sirven también como puntos de referencia para indicar direcciones. El ombú continúa firme en su raigambre poderosa estampa contigua en la ciudad moderna estremecida de ruidos e inquietudes.

Escrito por José Muniz Rivero en la revista Mundo Uruguayo, 1945

¿Y los demás?

Ya pasaron mas de 70 años desde que se publicó este artículo en la revista Mundo Uruguayo, los tranvías dejaron de pasar y la fisonomía de la ciudad en muchos casos cambio totalmente, pero los viejos y queridos ombúes siguen ahí viendo crecer a Montevideo.
En el artículo podemos ver fotos antiguas de tres de los ombúes mas representativos de la ciudad, pero hay muchos mas desperdigados, esperamos que nuestros lectores nos aporten los que conozcan y así ir agregando en el artículo.

 

Ombu - Bulevar España

 

[Fuente: http://www.montevideoantiguo.net]

Escrito por Eduardo Bravo

Madrid Vintage es una colección de ilustraciones que recuperan la memoria arquitectónica de la capital y conciencian de la necesidad de preservar el patrimonio cultural común. Su autora es Tina Paterson, una ilustradora y activista que ha participado en diversos proyectos colaborativos y movimientos sociales surgidos en Madrid, que le han permitido conocer con detalle la historia de la ciudad, sus gentes y mil y una anécdotas sobre sus calles y rincones.

«Madrid es una ciudad con una historia reciente muy curiosa», explica Paterson. «Sin desarrollo industrial, a finales del siglo XIX era un villorrio grande y mohoso, pero hasta la Guerra Civil se empieza a configurar la gran urbe que es hoy con, por ejemplo, la construcción de Gran Vía. En este proceso, grandes arquitectos como Antonio Palacios se plantearon “construir” la grandeza futura de Madrid».

    

Uno de los objetivos de Palacios como arquitecto fue el de mezclar lo bello con lo útil. Así lo demuestran sus edificios repartidos por diferentes puntos de España y especialmente en Madrid, donde destaca su diseño para el metro de la capital, un medio de transporte que, además de resolver un problema de movilidad urbana, debía convertirse en símbolo de la ciudad.

«Palacios diseñó desde el logo, el mismo que seguimos usando hoy y que estaba inspirado en el de Londres, hasta toda la decoración interior o exterior de las estaciones, como las bocas de metro, al estilo de París y Viena, o los templetes. Su trabajo contribuyó a embellecer la ciudad y a construir una verdadera identidad madrileña que, por desgracia, hemos ido destruyendo sin pausa, como ocurre con las cocheras del metro de Cuatro Caminos, actualmente en peligro de derribo».

En su afán por reivindicar el patrimonio cultural de la ciudad y después de implicarse en acciones para rescatar joyas arquitectónicas como el frontón Beti Jai, Tina Paterson ha emprendido un proyecto personal que recoge el esplendor de la ciudad y sus monumentos a través de unas hermosas ilustraciones de inspiración retro.

«Las ilustraciones son una “utopía”, en la medida en que muestran cómo sería Madrid si todo aquello no hubiese sido eliminado. En los años 60 se destruyeron los ascensores originales del metro de 1920 que hoy se quieren recuperar. También se desmanteló una enorme red de tranvías para dejar sitio a los coches y, mientras los turistas se van a Londres a sacarse fotos con los autobuses de dos plantas, aquí desde los años 30 tuvimos una flota del mismo modelo, los Leyland o Roadmaster, circulando por las calles».

Aunque resulte sorprendente, en la primera mitad del siglo XX, la ciudad incluso tenía una suerte de Madrid Río, cuya principal atracción era una serie de piscinas ubicadas lo largo del cauce fluvial del Manzanares.

«Una estaba incluso dentro de una isla artificial en la que te bañabas en el agua del río, pero todo eso se ha perdido por culpa de una mezcla de modernidad mal entendida, desidia y, sobre todo, por codicia. Mientras que en Lisboa han protegido su patrimonio de elevadores, tranvías, funiculares o empedrado, en Madrid no lo supimos cuidar y, a día de hoy, nuestra identidad como madrileños se reduce a las tapas de los bares y el agua del grifo. A este paso no nos quedará más identidad que el bocata de calamares, y congelados, además».

Las ilustraciones de Tina Paterson rescatan algunos de esos monumentos desaparecidos, como el tranvía número ocho –que hacía la ruta de Sol al parque de la Bombilla, lugar en el que celebraban las populares verbenas a las que acudían chulapos y chulapas, lo que dio lugar a la expresión «Más chulo que un ocho»–, la piscina La Isla o el templete de Antonio Palacios de Red de San Luis, todo ello con una estética elegante y glamurosa que bebe del Art déco y las artes gráficas de los años treinta.

«En los años de la Belle Époque se inició el turismo moderno que, si bien era aún algo elitista, fue el antecedente del turismo de hoy. En esa época, las ciudades empezaron a ver el turismo como un valor y se lanzaron a construir lo “pintoresco” o “icónico”. Hasta la Segunda Guerra Mundial, se empezó a crear una estética muy concreta para vender los sitios que visitar, un diseño, a veces de vanguardia, que iconizaba elegantemente los lugares y usaba una paleta de colores muy básica para poder imprimirlos de un modo sencillo y económico con técnicas como la serigrafía».

Aunque el origen de Madrid Vintage nunca fue comercial, el éxito obtenido por las hermosas ilustraciones convenció a Tina Paterson de imprimirlas en formato postal y ponerlas a la venta en el Café Matilda y el San Pedro Market, dos locales cercanos a su casa y regentados por unos amigos suyos.

«Mucha gente me escribe para preguntarme si las vendo online», cuenta. «Les respondo que no, que es mejor que se pasen por el barrio y nos tomamos unas cañas porque Madrid es así».

 

[Fuente: http://www.yorokobu.es]

Organizadores:

Universidad Autónoma de Chihuahua; Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (MÉXICO); Universidad de Playa Ancha, Valparaíso (CHILE), Centro de Investigación Iberoamericano de Maguncia-Germersheim /Leipzig (CIIA, Alemania)

Tipo de actividad: Congreso, jornada, encuentro
Fecha límite de solicitud: Lunes, 6 septiembre de 2021
Descripción: 

La Universidad Autónoma de Chihuahua, la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (MÉXICO), la Universidad de Playa Ancha (Valparaíso, Chile) y el Centro de Investigación Iberoamericano de Maguncia-Germersheim /Leipzig (CIIA, Alemania) celebran este coloquio del 28 al 30 de octubre de 2021 en Chihuahua (México).

Ejes temáticos:

1. Significaciones desde lo local y lo global: Visitaciones/Revisitaciones al norte mexicano: exotismos
y postexotismos;

2. Geopoéticas norteño-mexicanas: espacio y `fronteras´ (nacionales, estatales y culturales);

3. Subjetividades norteñas: `fronterizas´, `transfronterizas´, `nómadas´ e `híbridas´;

4. Canon y contracanon: `cartografías´, `catalogación/descatalogación´ (obras, autorxs y receptorxs);

5. Ética, cuerpo/biopoderes/necropoderes y violencias: proyectos ético-políticos de la crítica cultural contemporánea para intervenir los fenómenos de las distintas violencias en el México actual;

6. Imagologías etnoculturales. `Marcos Culturales´ norteño-mexicanos: tensiones y experiencias entre las ideas de lo alto/bajo y centro/periferia;

7. Hibridaciones/Intermedia/Transmedia. Negociaciones: `alta cultura´/ `cultura popular´/ `cultura de masas´ (lo fantástico, ciencia ficción, horror, novela gráfica, cómic, redes sociales, series, memes, filmes/documentales/cortometrajes, videojuegos, performance, pintura, arquitectura, escultura, música, body art, diseño gráfico, espacios urbanos, graffiti);

8. Estudios de género: feminismos, transfeminismos, estudios queer, estudios trans*, masculinidades/nuevas masculinidades;

9. Colonialismo, poscolonialismo y decolonialismo: importancias o urgencias de continuar pensando el norte mexicano desde estas categorías;

10. Migrantes, migraciones y diásporas: emergencias, `precaridades´, historización/deshistorización;

11. Pandemias, pospandemias. Salud/Enfermedad: “esa frontera”;

12. `Eco-crítica´ en el norte de México: usurpaciones, apropiaciones, expropiaciones, territorialidades. Sustentabilidad, recursos naturales y sus relaciones con la crítica cultural;

13. Criminalización, singularidades, prisión, manicomios, etc.;

14. Cuerpos y corporalidades.

Ciudad: Chihuahua
País: México
Fecha de inicio: Jueves, 28 de octubre de 2021
Fecha de finalización: Sábado, 30 de octubre de 2021

Dirección postal completa:

Facultad de Filosofía y Letras, Rúa de las Humanidades S/N, Ciudad Universitaria, 31203 Chihuahua, Chih. México

Teléfono 1:  +526144279173
Teléfono 2:  +526143428461
Correo electrónico: literaturaculturanortedemexico@gmail.com
Página de Internet:  https://sites.google.com/view/literaturayculturadelnorte
Materias de especialidad: 

Cibercultura, Cine y audiovisuales, Estudios culturales, Literatura contemporáneaLiteratura contemporánea, Literatura del siglo XX, Literatura del siglo XXI, Literatura hispanoamericana, Narrativa, Narrativa gráfica, Narrativa transmedia, Poesía, Teatro y artes escénicas, Teoría de la literatura

Redes sociales Facebook: https://www.facebook.com/LitCultNortMex/
  Twitter:  @LitCultNortMex
Fuente de información:  Grupo de investigación Literatura y Cultura del Norte de México UACH
Observaciones:

Las propuestas podrán ser individuales o de mesa y deberán enviarse hasta el 06 de septiembre de 2021 al correo: literaturaculturanortedemexico@gmail.com. El comité organizador confirmará su recibido e informará antes del 24 septiembre de 2021 su aceptación o no aceptación.

*Nombrar los archivos adjuntos con apellido del autor (a) /coordinador (a) y `coloquionorte´, por ejemplo: “Acuña-coloquionorte.pdf”.

Los resúmenes no excederán las 300 palabras. Letra times new roman, tamaño 12 a doble interlineado. Se adjuntarán en un archivo en formato PDF con:

– Nombre

– Título de la ponencia

– Correo electrónico

– Filiación institucional

– Eje temático seleccionado

MESAS: (se conformarán de tres a cinco integrantes)

– Adjuntar en un archivo en formato PDF

– Título y resumen de la mesa

– Nombre y datos del coordinador

– Los resúmenes individuales de cada participante con los requisitos ya señalados arriba.

DESARROLLO DE LAS PRESENTACIONES:

La extensión de las ponencias será de 10 cuartillas en letra times new roman tamaño 12 a doble interlineado.

MODALIDAD DEL EVENTO:

El desarrollo de la actual pandemia por COVID-19 nos obliga a continuar con la modalidad virtual y con la posibilidad de desarrollar una parte de las presentaciones en modo presencial limitado. Informaremos de esto último con el tiempo adecuado y con detalles más precisos.

COSTOS:
– Ponentes extranjeros: 70.00 USD

– Ponentes nacionales: $800.00 pesos

ORGANIZACIÓN:
Facultad de Filosofía y Letras a través de la Secretaría de Investigación y Posgrado

Grupo de Investigación: Literatura y Cultura en el Norte de México (LICUNOME)

COMITÉ ORGANIZADOR:

Mónica Torres Torija (UACH/Literatura y Cultura en el Norte de México)

Felipe Saavedra (Universidad Iberoamericana/Literatura y Cultura en el Norte de México)

Vladimir Guerrero (UACH/Literatura y Cultura en el Norte de México)

 

[Fuente: hispanismo.cervantes.es]

Manuel Bandeira. 1931. (Cândido Portinari 1903-1962)

Desencanto

Eu faço versos como quem chora
De desalento… de desencanto…
Fecha o meu livro, se por agora
Não tens motivo nenhum de pranto.

Meu verso é sangue. Volúpia ardente…
Tristeza esparsa… remorso vão…
Dói-me nas veias. Amargo e quente,
Cai, gota a gota, do coração.

E nestes versos de angústica rouca,
Assim dos lábios a vida corre,
Deixando um acre sabor na boca.

Eu faço versos como quem morre.

Teresópolis, 1912.

As Cinzas das Horas. 1917.

Désenchantement

J’écris des vers comme on pleure
De découragement… de désenchantement…
Ferme mon livre, si ce jour
Tu n’as aucune raison de pleurer.

Mon vers est sang. Volupté ardente…
Tristesse éparse… Remords vain…
Il me brûle les veines. Amer et chaud,
Il coule, goutte à goutte, de mon cœur.

Et dans ces vers de rauque angoisse
Comme des lèvres la vie s’en va,
Laissant une âcre saveur dans la bouche.

– J’écris des vers comme on meurt.

Térésopolis, 1912.

Les cendres des heures.

Manuel Carneiro de Sousa Bandeira Filho est né à Recife (Brésil) le 19 avril 1886. Il fait des études d’architecture qu’il doit interrompre. Atteint de tuberculose, il part se soigner en juin 1913 dans le sanatorium de Clavadel, en Suisse. Il y fait la connaissance d’Eugène Grindel (Paul Éluard) également en traitement. Une lettre d’Éluard indique que c’est Bandeira qui l’a révélé à lui-même comme poète et non pas le contraire. Étant tuberculeux à une époque où cette maladie était incurable, la poésie devient pour lui une « fatalité ». Ce qu’il ne peut vivre, il le rêve en poésie. On l’a surnommé le saint Jean-Baptiste du modernisme au Brésil.

Son premier recueil poétique, Les Cendres des heures (1917), est imprégné par la mélancolie due à la maladie et aux deuils familiaux.

En 1921, il fait la connaissance de Mário de Andrade (1893-1945) avec qui il entretient une relation durable.

Il devient professeur de littérature au Collège Pedro II en 1938, puis à l’Université de São Paulo en 1943.

Il est élu à l’Académie Brésilienne des Lettres en 1940.

Il a été aussi critique d’art et traducteur (William Shakespeare, Friedrich Schiller, Bertolt Brecht, E.E. Cummings)

Il meurt le 13 octobre 1968 à Rio de Janeiro.

Manuel Bandeira, Poèmes. Seghers, 1960. Traduction: Luis Annibal Falcao, F.H. Blank-Simon et l’auteur.

 

[Source : http://www.lesvraisvoyageurs.com]

Le projet House of one a été conçu par l’agence Kuehn-Malvezzi au terme d’un concours international d’architecture.

Le «projet de paix inter-religieux» sera édifié à l’emplacement d’une une ancienne église détruite du temps de la RDA communiste. (PHOTO: ULRICH SCHWARZ)

Chrétiens, musulmans et juifs ont posé jeudi à Berlin la première pierre d’un lieu de culte commun, un projet présenté comme unique au monde qui intervient dans un contexte de tensions exacerbées entre communautés religieuses par le conflit israélo-palestinien. L’imam, le pasteur et le rabbin de la House of one ont voulu voir dans la pose de cette première pierre «une étape importante vers l’achèvement de notre projet de paix inter-religieux», selon les mots du rabbin Andreas Nachama.

Dix ans après la conception de ce projet, les travaux de construction de ce vaste édifice, situé sur l’île aux Musées dans le centre de Berlin, doivent durer quatre ans. Leur lancement prévu l’an dernier avait dû être reporté en raison de la pandémie. Bâti sur une ancienne église détruite du temps de la RDA communiste, le bâtiment a été conçu par le cabinet berlinois Kuehn-Malvezzi, sélectionné à l’issue d’un concours international.

La mosquée, la synagogue et l’église protestante seront reliées entre elles par un grand hall commun où des événements et fêtes pourront également être célébrés ensemble. L’imam, le pasteur et le rabbin de la «House of one» ont prononcé de courtes prières avant que des objets symboliques des trois religions du Livre ne soient coulés dans le béton. Le projet estimé à 47 millions d’euros est en partie financé par l’État allemand et la Ville de Berlin. Une campagne participative et de dons a également été lancée afin de réunir les quelque 8 millions d’euros encore manquants. L’Allemagne compte une majorité de chrétiens, dont beaucoup de protestants mais aussi une importante communauté musulmane estimée à entre 5,3 et 5,6 millions de croyants, soit 6,4 à 6,7% de la population.

«Un lieu de paix et de sécurité»

La «joie liée (…) à ce projet de paix unique des religions croît avec chaque pierre qui sera posée», s’est réjoui le pasteur Gregor Hohberg avant la cérémonie. «Pour nous, c’est un pas en avant plein de symbolique», a assuré l’imam de la future mosquée Kadir Sanci. «En ces temps de polarisation des opinions et des attitudes» qui «jettent une grande ombre sur le monde, la House of one incarne l’esprit constructif de la foi et de la spiritualité», a-t-il ajouté. Il a également vu dans ce lieu de culte des trois religions monothéistes «un lieu de paix et de sécurité», «un éloge de la différence» alors que les tensions entre juifs et musulmans ont été vives en Allemagne ces dernières semaines à la faveur de la reprise du conflit armé israélo-palestinien.

L’édifice agence des lieux de prières pour chaque religion distribués par un hall commun.

Le maire de Berlin, Michael Müller, a d’ailleurs dénoncé dans un discours lors de la cérémonie «la haine, la violence, l’antisémitisme et l’islamophobie, le racisme et l’incitation à la haine raciale» qui «n’ont pas de place dans notre société». «Il est tout à fait normal et même important que dans la capitale allemande, des conflits mondiaux dramatiques puissent faire l’objet d’une discussion», a-t-il assuré, tout en rejetant toute forme de violence.

Slogans antisémites

Des drapeaux israéliens ont été brûlés et des slogans antisémites prononcés lors de rassemblements pro-palestiniens en Allemagne ces dernières semaines. La chancelière Angela Merkel avait mis en garde samedi contre des débordements racistes ou antisémites lors des manifestations en faveur de la cause palestinienne. «Ceux qui portent la haine contre les juifs dans la rue, ceux qui incitent à la haine raciale, sont en dehors de notre Loi fondamentale», avait-elle tancé, après notamment des débordements violents pendant un rassemblement à Berlin. Une soixantaine de personnes avaient été arrêtées et une centaine de policiers blessés.

Décimée par l’Holocauste, la communauté juive est aujourd’hui l’une des plus dynamiques en Europe à la faveur de l’arrivée dans les années 90 de plus de 200.000 juifs de l’ex-Union soviétique à qui l’Allemagne a ouvert ses portes. Elle est estimée actuellement à environ 225.000, soit la troisième communauté en Europe après la France et la Grande-Bretagne.

 

[Illustrations : KUEHN MALVEZZI – source : http://www.lefigaro.fr]

Entre exofiction, autobiographie et fiction, le romancier mène l’enquête sur l’irrésistible ascension et la chute d’un architecte portugais.

Écrit par Anne COUDREUSE

On peut ne jamais avoir mis le pied à Lisbonne, ne jamais avoir vu les trois tours carrées du centre commercial des Amoreiras, construites par Tomas Taveira sur les hauteurs de la ville, et éprouver cependant un grand plaisir à la lecture de ce roman, au titre assez énigmatique, panneau indicateur un peu gros autant que fausse piste peut-être, comme on s’en rend compte dès la définition du brutalisme dans le Dictionnaire Larousse, donnée à l’orée du livre : « Tendance architecturale qui privilégie l’emploi de matériaux bruts (parmi lesquels le béton), la non-dissimulation de l’infrastructure technique (tuyauteries…), la liberté des plans. »

De l’enquête à la fiction

Le Brutaliste       Matthieu Garrigou-Lagrange                 2021                         L’Olivier                      240 pages

L’architecte, qui a connu une ascension fulgurante dans les années 1980, porte bien son nom de Brutaliste. Il a la fâcheuse manie de filmer ses exploits érotiques et ses victimes sexuelles, qu’il traite brutalement. Mais les bandes vidéo sont volées, d’où un scandale retentissant et la chute de cet homme au faîte de sa gloire, en 1989. L’enquête de l’auteur passe par des entretiens avec l’architecte, mais aussi par des rencontres avec des Lisboètes qui témoignent sur cette époque et se souviennent de ce scandale. Parmi eux, Junior, que l’auteur ne rencontre qu’une fois dans la première partie de ce livre surprenant à bien des égards, devient le héros de la deuxième partie où triomphent la fiction romanesque et l’imagination ou la rêverie autour d’un destin, dont le Brutaliste n’est plus le héros. La diffusion des cassettes vidéo sert de toile de fond à la jeunesse de Junior, à ses espoirs et à ses ratés. Ce retournement n’est pas l’un des moindres charmes de ce roman singulier, que l’on peut lire aussi comme une invitation à visiter Lisbonne, dans les pas de l’auteur et de ses personnages.

Une de ses questions centrales est très actuelle et remet l’histoire du Brutaliste en perspective : « un vrai artiste c’est quelqu’un qui ose, quelqu’un qui invente, quelqu’un qui jouit, pas comme tous ces pisse-froid qui ne font que reproduire, reproduire, reproduire ce qu’ils ont vu et étudié à l’école d’architecture, ou bien, sur cet autre sujet qui lui tenait à cœur, qui sont trop stupides pour ne pas voir qu’un homme a des besoins physiologiques, des besoins si forts qu’il doit les assouvir, non pas comme une bête, évidemment, mais à travers des jeux qui le ramènent à ce qu’il est, même si c’est dans la forme déviée du simulacre et du fantasme, c’est-à-dire, oui, un animal. C’était idiot de ne pas voir cela, se disait-il dans la lumière des restaurants de luxe, en attendant un taxi sur le coup de deux heures du matin, un peu ivre, titubant vaguement, euphorique, sûr de lui, et sans doute avait-il raison de penser, comme le marquis de Sade, qu’on n’est pas responsable de ses goûts ni de ses fantasmes, mais le problème n’est pas le fantasme, le problème est le consentement. »

Entre attirance et répulsion pour le monstre

L’enquête sur le Brutaliste devient par moments une enquête sur soi-même où l’auteur se demande ce qui retient son attention dans ce personnage monstrueux. Ce malaise apparaît quand il demande une accréditation pour accéder à la bibliothèque d’art et d’architecture de la fondation Gulbenkian : « Il m’avait fallu expliquer longtemps les raisons qui me conduisaient à m’intéresser à cet individu qui avait déposé çà et là dans la ville, des œuvres si voyantes. Tout au long de la conversation, j’avais senti, peut-être à tort mais je ne crois pas, peser cette histoire de scandale. Le sous-entendu me semblait être que s’intéresser à cet homme, même d’un point de vue architectural, constituait une injure faite aussi bien aux femmes qu’au bon goût, ainsi qu’une coupable génuflexion devant les puissances de l’argent, des réseaux et du pouvoir. »

Le lecteur trouvera dans ce roman certains passages introspectifs ou plus autobiographiques, qui ne sont pas les moins émouvants, comme ces quelques lignes des premières pages : « Mon rapport à Lisbonne fut donc d’abord sensuel et amoureux. […] C’est au cours de mon premier voyage là-bas que j’entrai réellement dans l’adolescence, avec son lot de découvertes effrayantes et délicieuses. […] Il n’a jamais été simple de découvrir qu’on aime les garçons quand on en est un soi-même. On se retrouve pétrifié par la honte et le sentiment vertigineux d’une vie qui perd tous ses cadres. […] Je pense avoir pressenti, à l’âge de la cour de récréation, qu’une foule unanime peut vous condamner au purgatoire si elle a envie de s’amuser, de se rassurer ou de déchaîner ses pulsions animales. Il m’en est resté une grande méfiance envers l’avis collectif, quel qu’il soit, et le sentiment que tout est toujours un peu plus compliqué que ce qu’en dit la doxa. »

Ce sens de la complexité et de la nuance fait sans doute beaucoup pour la qualité de ce roman très informé, très riche et très subtil qui laisse son lecteur sous le charme et dans une forme de perplexité très stimulante, loin des idées toutes faites et des certitudes, sans répondre vraiment sur les motivations de son écriture. Et c’est très bien comme ça, puisque le lecteur est renvoyé pour sa part aux motivations de sa lecture.

 

[Source : http://www.nonfiction.fr]

 

 

En 2014, le spécialiste de Bram Stoker, Hans Corneel de Roos, se penchait sur la traduction islandaise de Dracula. Publié en 1900 et intitulée Makt myrkranna (Le pouvoir des ténèbres) cette version du chef-d’œuvre gothique contenait bien plus de mots que l’original ainsi que des scènes absentes du roman officiel.

ActuaLitté

Publié par Gariépy Raphaël

Rédigé par le romancier irlandais Bram Stoker et paru pour la première fois en 1897, Dracula est aujourd’hui disponible dans quelque 29 langues, et régulièrement adapté à l’écran. Ce succès pour les aventures du sanguinaire seigneur transylvanien ne date pas d’hier et des versions étrangères de l’œuvre fleurissent depuis plus d’un siècle.

Ainsi, en 1900 était publié Makt myrkranna, ouvrage se présentant comme la version islandaise de Dracula, préfacé par Bram Stoker lui-même. La traduction était signée par le journaliste Valdimar Ásmundsson, qui avait auparavant sérialisé le livre au sein de son journal le Fjallkonan.

Près de 100 ans plus tard, en souhaitant se pencher sur la soi-disant préface de Bram Stoker, Hans Corneel de Roos a eu la surprise de découvrir une traduction particulièrement libre du classique de l’horreur. Ainsi, l’arrivée en Transylvanie du héros y est bien plus longuement décrite. Le malheureux clerc du roman, Jonathan Harker, va notamment longuement s’attarder sur l’architecture du château, abondant en détail sur les quatre ailes que comporte l’édifice.

Une fan-fiction centenaire ?

Devant cette traduction non conventionnelle du roman de Stoker, Roos s’est alors retroussé les manches et a décidé d’apprendre l’islandais pour mieux décortiquer le texte lui-même. Au cours de ses recherches, il lui apparaît rapidement que l’histoire du texte était assez complexe.

Le site web de debunkage Snopes rappelle ainsi que le texte islandais n’était pas directement basé sur l’ouvrage original de Dracula, mais semble plutôt relever d’une traduction d’un texte suédois antérieur. Cette version suédoise étant elle-même une très libre adaptation du roman anglais original.

La simili fan-fiction a donc été dans un premier temps publiée par le journal suédois Dagen en roman-feuilleton en 1899. Puis Ásmundsson s’est lui-même attelé à une traduction peu rigoureuse du suédois à l’islandais. C’est donc plus à une série d’erreurs qu’à un effort d’imagination que l’on doit l’étrange version qu’est Makt myrkranna.

Pour les curieux qui souhaiteraient accéder au texte islandais, une traduction anglaise réalisée par Hans Corneel de Roos est disponible depuis 2017. La version suédoise devrait quant à elle être traduite en langue anglaise aux alentours de 2022 par Rickard Berghorn pour CentipedePress.

[Photo : Christopher Lee dans Le Cauchemar de Dracula (1958) – source : http://www.actualitte.com]

Há muita coisa de brasileiro que, em realidade, é de origem africana. Conhecê-las é conhecer a nós mesmos

África

Festa de Iemanjá na Praia do Rio Vermelho, Bahia

Escrito por Bruno Ribeiro Oliveira

O Brasil não existiria como o conhecemos se não fosse a África. O local onde vivemos surge da ligação de três continentes. Da Europa, nós sabemos quase tudo. E, sem problema algum, nós nos consideramos seus herdeiros. Dos povos originários, nada sabemos, infelizmente (e continuamos, de modo geral, a ignorá-los). O mesmo vale para o continente africano. Mas não seríamos quem somos se não fosse a nossa histórica ligação com a África. Há muita coisa de brasileiro que, em realidade, é de origem africana. Conhecê-las é conhecer a nós mesmos. As provas dessa ligação estão por todo o Brasil e até mesmo sob nossos pés.

Não é tão precisa a história de como foi que aqui chegou. Mas o próprio capim que pisamos e que alimenta o gado não é originário das Américas ou da Europa. É provável que ele tenha vindo a bordo de navios escravagistas que saíam do continente africano no século XVIII. Seus nomes são capim-guiné, capim-pará, capim-marmelada e capim-jaraguá. Hoje eles vivem em regiões em que antes havia Mata Atlântica.

O historiador e brasilianista Warren Dean afirma que mais de quarenta espécies de capim importados da África habitam o solo brasileiro.[1] Não fosse a introdução do capim-guiné, como é que os bois da música do baiano Raul Seixas poderiam abanar o rabo em sua canção de 1983 chamada de Capim-Guiné?

Não é apenas pelo capim que a África aparece em canções de Raul. Na música chamada Rock’n’ Roll, de 1989, ele canta as coisas do seu estado de origem, a Bahia. Há dendê, Oxum e Oxóssi na letra da canção.

O azeite de dendê, como é conhecido no Brasil, ou dendém, como é conhecido na Angola, ou elaeis guineensis, como é cientificamente chamado, vive nos dois lados do Atlântico. Em África, o dendezeiro vive do Senegal até Angola. Já o Brasil é o nono maior produtor de dendê no mundo, sendo que 90% da sua produção fica no estado do Pará. Ou seja, o dendê alimenta pessoas nos dois continentes.

Não foi só o dendê que veio da África para encher barrigas. O quiabo e a bertalha vieram para cá, enquanto a mandioca foi virar matapa em Moçambique e acompanhar o mafé no Senegal. Mas não foi só em gastronomia que o Brasil se tornou próximo da África. Raul Seixas não teria citado Oxum e Oxóssi sem que houvesse uma conexão mais profunda com o continente africano, uma conexão entre mentes e histórias.

Os iorubás são um povo que hoje habita a República da Nigéria. Séculos antes de o país tornar-se uma realidade em 1960 (data de sua independência), os povos da região, como haussás, igbos, fulani e os próprios iorubás, foram esporadicamente visitados por gente branca do continente europeu. Entre eles, os portugueses, que durante o percurso para o Brasil, tentavam transformar as pessoas capturadas na África em coisas. Os colonizadores responsáveis pelo tráfico no Atlântico queriam negar a humanidade dos povos africanos.

Ao chegar no Brasil, esses povos, entre eles os iorubás, se tornaram algo novo, mas sem totalmente deixar de ser o que eram. Algo se manteve, algo resistiu. Os colonizadores e traficantes, que pensavam trazer coisas para trabalhar, não sabiam que traziam humanos cujas mentes estavam recheadas com ideias e formas de pensar o mundo que os escravagistas jamais tentaram compreender.

Graças às suas resistências, os iorubás introduziram e fizeram florescer Oxum e Oxóssi por todo o Brasil. Após longo percurso geográfico e histórico, ambos orixás se tornaram parte das religiões presentes e praticadas em todo o território brasileiro.

Não foi só o rock baiano de Raul Seixas que foi influenciado pela nossa história de contato com a África. Os gaúchos do sul do Brasil, até do Uruguai e Argentina, possuem entre seus ritmos tradicionais um estilo musical chamado milonga, cuja palavra é de origem africana, da língua mbunda. Gaúchos também gostam de farofa (palavra de origem quimbundo) acompanhando o seu tradicional churrasco.

Quando eu era criança e ia nas locadoras de videogame para jogar uma ou duas horas, eu aprendia e ensinava manhas (ou dicas, ou cheats) para os outros meninos, mas não sabia que estava a usar uma palavra de origem africana (Cabo Verde). Quando apaixonado, pareço gostar de cafuné (Angola). E hoje sei que os bêbados do bar da esquina da rua de minha casa de infância, quando tomavam algo que eu considerava muito brasileiro, a cachaça, utilizavam uma palavra de origem quicongo (falada em Angola e Congo). Esse algo “muito brasileiro”, a cachaça, possui uma ligação histórica com África. Todas essas coisas ligadas com África estavam presentes na minha fala, na mesa da cozinha e na esquina da minha rua.

Essa conexão histórica entre Brasil e África pode ser lida em mapas. Lagos na Nigéria, Porto Novo no Benin, Ponta Negra no Congo e a República de Serra Leoa, são todas nomeadas a partir da língua dos colonizadores. Essa mesma língua dá nome a Porto Seguro, Salvador, Santarém (que também existe em Portugal) e São Paulo, todas cidades brasileiras. Não é só mostra do colonialismo, é também prova de que as ligações históricas do Brasil com a costa atlântica de África que foi mediada por um poder europeu.

Em Lagos existe um bairro chamado Brazilian Quarter (Bairro Brasileiro), e nele vivem os “brasileiros”. No bairro brasileiro existe a Brazilian Salvador Mosque (Mesquita Salvador do Brasil). Há também escolas de samba e pessoas cujos sobrenomes são da Silva, dos Santos ou Marinho. Existem ainda diversas construções de arquitetura brasileiras que resistem ao teste do tempo desde meados do século XIX.

Lagos foi um importante centro de retornados, aqueles africanos que voltavam do Brasil, principalmente da Bahia. Diferente do Brasil, a Lagos do século XIX oferecia liberdade, algo que era proibido para muitos brasileiros. Um brasileiro como Augusto João Barcellos, foi do Rio Grande do Sul até Salvador e de lá zarpou para Lagos em 1868. Mas Augusto não abandonou o Brasil, seu trabalho de fazendeiro e mercador propiciou uma nova visita a Salvador em 1889.

O exemplo de Augusto mostra como um homem de origem africana tornou-se algo diferente no Brasil, sem que algo de África dentro de si acabasse. E depois de retornar para África, tornou-se um brasileiro em Lagos. Augusto, como muitos outros, é uma prova dessa antiga e ainda presente troca que ocorreu entre o Brasil e diversos povos de África.

A mistura de Brasil com África está por todos os lados, mesmo que não saibamos. Tomemos por exemplo o próprio Raul Seixas. Um homem branco nascido e criado na Bahia (o estado mais negro do Brasil), dentro do país mais negro do mundo fora de África. Seixas escrevia e cantava em português (língua de origem europeia que hoje é luso-afro-brasileira), citando termos iorubás (da Nigéria) em um ritmo criado nos Estados Unidos por descendentes de africanos escravizados, entre eles, Chuck Berry. Este último aparece na canção Rock’n’Roll ao lado do africano (e também brasileiro) Oxum, o paraibano Genival Lacerda e o russo Tchaikovsky.

Não há como falar em uma história geral do Brasil e dos brasileiros sem que exista o continente africano. Não é apenas em salas de aula ou em livros de história que encontramos essas informações. O olhar atento mostra essa presença em nosso cotidiano. O ser brasileiro, de alguma forma, inclui algo de África, uma vez que no ato de ser brasileiro nós encontramos uma salganhada de coisas do mundo, mas entre elas, uma grande parcela é de África.

Bruno Ribeiro Oliveira é mestre em História de África pela Universidade de Lisboa e doutorando do Programa de História e Artes da Universidade de Granada.

[1] DEAN, Warren. A Ferro e Fogo, a história e a devastação da Mata Atlântica brasileira. Companhia das Letras, São Paulo, 2011, p.130.

 

[Foto: Tiago Celestino/ Unsplash – fonte: http://www.diplomatique.org.br]

Fotógrafo foi ao Benim e à Nigéria buscar construções feitas por escravos que voltaram ao seu continente de origem 

Mesquita em Porto Novo, capital do Benim*

Escrito por ANDRÉ DE OLIVEIRA
Digite « Porto Novo », capital do Benim, no Google, e a primeira imagem que aparecerá é a da principal mesquita da cidade. Será fácil notar, contudo, que na construção faltam elementos básicos de um templo muçulmano. Por exemplo, no lugar de uma única torre, o minarete, de onde são anunciadas as cinco orações diárias, há duas torres emparelhando um frontispício triangular. É a Grande Mesquita do Porto Novo, mas mais parece uma igreja colonial do bairro histórico do Pelourinho, em Salvador, na Bahia. E não é um acaso. A construção é obra dos retornados, ex-escravos que, a partir do começo do século XIX, fizeram o caminho inverso do Brasil para a África.
É essa história da arquitetura brasileira na África ocidental, especialmente no Benim e Nigéria, que o fotógrafo Tatewaki Nio foi buscar depois de vencer a Bolsa de Fotografia Zum, do Instituto Moreira Salles, em 2017 – e que atualmente tem uma nova edição com inscrições abertas até 29 de junho. A partir de 1835, com a expulsão de centenas de escravos do Brasil depois da revolta dos malês, em Salvador, estima-se que cerca de sete mil indivíduos retornaram à África por diferentes motivos. Tanto Benim quanto Nigéria são os países que mais receberam retornados, os responsáveis pela construção não apenas da mesquita de Porto Novo, mas de muitos outros edifícios com características brasileiras.
O fotógrafo japonês, que vive no Brasil há vinte anos, interessou-se de imediato pela história que conheceu através de uma série de fotografias de Pierre Verger, que ilustra o livro Da Senzala ao Sobrado: Arquitetura Brasileira na Nigéria e na República Popular do Benim, de Marianno Carneiro da Cunha. Com as imagens em mãos e com poucas referências geográficas, Nio partiu para a Nigéria em busca das casas retratadas. Encontrou muitas delas ainda em pé e arrepiou-se ao vê-las ao vivo, em cores. Para ele, até mais impressionante do que essa busca, foi ver outras inúmeras construções que compõem verdadeiras cidades brasileiras no interior dos dois países, em cidades como Ibadan, Ilê Ife, Abeokuta e Osogbo. “Não tenho como provar que foram construídas por retornados, mas com certeza sofreram influências”, diz.
A história de Nio, um capítulo à parte, explica muito de seu interesse pelos retornados em seu projeto que batizou de Na Espiral do Atlântico Sul: o fotografo é filho de imigrantes que vieram ao Brasil, mas acabaram eles próprios retornando ao Japão antes de seu nascimento. O país, contudo, nunca saiu de sua casa. Estava presente nas conversas e também na vitrola que tocava Gal, Caê e Roberto Carlos. Como se não bastasse, aos 11 anos se mudou com a família para a Tanzânia, onde viveu por dois anos. África e Brasil habitam seu imaginário desde sempre e as construções brasileiras, perdidas em continente africano, são, assim, a conexão de uma história da qual participa como um espectador privilegiado.

Casa em Ibadan, na Nigéria

Logo na chegada ao Brasil, Nio fixou-se em Salvador, onde diz ter encontrado um país ainda parecido com as clássicas fotografias de Verger, que criou imagens icônicas do povo e das religiões afro-brasileiras. Ao se mudar para São Paulo, contudo, voltou seus olhos para a cidade e seus prédios, afim de tentar entender a identidade da capital paulista. Impressionou-o, por exemplo, o processo de demolição do edifício São Vito, um decadente gigante de concreto que, conhecido por Treme-Treme, ficava bem ao lado do Mercado Municipal. Desde essa época, seu trabalho esteve marcado pela arquitetura e urbanismo. Encontrar as imagens das casas brasileiras feitas por Verger, um especialista em retratar pessoas, foi mais um incentivo para o projeto.
Além do trabalho de detetive do passado, Nio acrescentou mais duas séries de imagens à sua viagem ao Benim e Nigéria. Uma, chamada « Megacidades », retrata o crescimento desenfreado de Lagos, maior cidade nigeriana que multiplica sua população ano após ano, lembrando São Paulo em muitos de seus cenários de expansão nada planejada. A outra, « Estou daqui, sou daqui » é o encontro afetivo através de fotografias entre imigrantes nigerianos que vivem na capital paulista com seus familiares. Nio retratou algumas dessas pessoas em São Paulo e levou reproduções em tamanho real para a Nigéria, onde produziu fotos das famílias ao lados dos imigrados.
Agora, com o projeto vencedor da bolsa do IMS praticamente finalizado, o fotografo pretende levar o trabalho em frente. Quer, através de suas imagens, construir conexões passadas e atuais cada vez mais estreitas entre Brasil e África. Enquanto vai expondo as fotografias em diferentes museus, imagina um formato final com um livro que tenha a contribuição de textos de pesquisadores sobre a questão dos retornados e da arquitetura brasileira na África Ocidental. Para ele, a imigração sempre foi uma realidade no mundo, que, agora e daqui para frente, será cada vez mais intensa. Entendê-la, diz, é fundamental para entender o mundo. Por fim, Nio, entre Lagos, São Paulo e Tóquio, qual cidade é mais interessante? “Não saberia dizer. O que posso dizer é que meu olhar e meu projeto como fotógrafo é brasileiro”.
[Fotos: TATEWAKI NIO BOLSA DE FOTOGRAFIA ZUM/IMS – fonte: http://www.elpais.com]

No século XX, guerras se “urbanizaram” — e Direito Internacional avalia tornar ataques à patrimônios culturais e históricos crimes contra a humanidade. “Novo” conceito poderia banalizar a tipificação de genocídio? Como punir a destruição de cidades?

Escrito por Juliette Robichez

Em setembro de 2018, o Brasil perdeu uma das suas joias culturais, o Museu Nacional do Rio de Janeiro, e, em abril de 2019, a França assistiu à destruição do emblema de Paris e da nação, a catedral Notre-Dame de Paris. Essas novas “catástrofes culturais”, usando a expressão da professora francesa especialista da história da arte1, espantaram e entristeceram o planeta. A transmissão ao vivo, durante intermináveis horas, da ação do fogo em ambos os patrimônios da humanidade e a emoção mundial que esses incêndios provocados pela imprudência e negligência suscitaram, demonstram que estamos apegados ao que estampa a história, a memória, a cultura, a identidade da humanidade, em resumo, a dignidade dos seres humanos. Esses sentimentos de indignação e de desespero se acentuam quando a destruição do nosso patrimônio é o fruto de um ato deliberado, como acontece nos tempos de conflitos armados, quando os bens culturais se tornam alvo prioritário dos beligerantes.

A sociedade internacional, em particular sua componente civil, vítima dos atos deliberados de tentativa de aniquilamento da sua cultura, mobiliza-se para despertar a consciência dos representantes dos Estados a respeito da gravidade da situação e refletir sobre como reagir de maneira eficaz para prevenir o desmoronamento do patrimônio e sobretudo punir os que cometeram infrações contra a herança cultural do gênero humano. Já houve várias iniciativas no campo jurídico que merecem nossa atenção2. Desde os tempos remotos, o direito humanitário foi pioneiro em criar um arsenal normativo rematado, visando preservar os bens culturais em tempo de guerra. A fundação da Organização das Nações Unidas para a Educação, a Ciência e a Cultura – Unesco, depois da 2ª Guerra Mundial – evento histórico, um símbolo, diante do vandalismo, a pilhagem e a destruição em grande escala de cidades históricas –, constituiu também um grande avanço para a concretização dos instrumentos internacionais existentes, a elaboração de novos diplomas legais e a extensão da proteção dos bens culturais no tempo de paz. Esta organização internacional elaborou, por exemplo, a lista do patrimônio em 1972, que está em constante atualização. As jurisdições penais internacionais que surgiram depois da queda do Muro de Berlim – inspirados pelo Tribunal de Nuremberg, que julgou os crimes nazistas – efetivaram as normas internacionais que visam conservar os bens culturais. Existem hoje vários julgamentos condenando carrascos por terem cometido crimes de guerra ou crimes contra a humanidade ao deliberadamente destruírem o patrimônio da humanidade3. No entanto, esses avanços merecem, segundo uma corrente doutrinária, serem aperfeiçoados, para tornar a luta contra a devastação dos bens culturais uma prioridade.

Este artigo visa iniciar uma reflexão sobre a proposta doutrinária de promover um novo crime, que consiste em destruir deliberadamente o patrimônio cultural e histórico de um povo, ao patamar mais elevado das infrações internacionais, para oferecer uma proteção melhor aos bens culturais. Alguns jurisinternacionalistas sugerem não mais se contentar em apenas incluir a ruína do patrimônio cultural como elemento de um dos crimes internacionais elencado no Estatuto de Roma de 1998; militam em prol da concepção de um crime sui generis, o “crime de urbicídio”. Esta proposta merece ser apresentada e analisada de maneira crítica. Na perspectiva de descobrir como o conceito “urbicídio” surgiu e de defini-lo (cap. 1), realizou-se uma pesquisa qualitativa, bibliográfica e documental, com enfoque na literatura estrangeira, baseada em procedimentos metodológicos comparativos e históricos. A partir deste estudo preliminar, foi iniciada uma análise crítica deste novo conceito: foram ressaltadas suas vantagens em comparação com os outros crimes internacionais, e destacadas as vicissitudes que criam potenciais obstáculos a sua posteridade, como novo crime no rol do Estatuto de Roma (cap. 2).

1. Evolução histórica e definição do conceito “crime de urbicídio”

Na Idade Média e até o século XVIII, a guerra de sítio era fundamental. Porém, na época de Clausewitz e de Napoleão, as modalidades dos conflitos mudaram: era o tempo do “levante em massa”4 e das batalhas-flashes (relâmpagos) e depois das grandes lutas sociais. O exército era responsável por manter a ordem nas cidades, mas preferia usar seus armamentos cada dia mais industrializados em palco de operação que permitia seu desdobramento, longe da população civil, no campo. Os estrategistas da Primeira Guerra Mundial evitaram os combates urbanos. Sem dúvida, os da Segunda Guerra teriam preferido evitar também, mas algumas cidades começaram a tornar-se cidades simbólicas da guerra na Rússia, como Leningrado5. As operações contra centros urbanos alemães e japoneses, no final do conflito, instigam perguntar se a “guerra para a cidade” não se transformou doravante em “guerra na cidade”. A partir dos anos 80, a guerra se “urbaniza”, segundo a expressão de Jean-Louis Dufour6. Ao comentar os acontecimentos em Sarajevo, durante a guerra na ex-Iugoslávia, atacada das alturas rurais circundantes, Aleppo, a capital da Chechênia, aniquilada pelos russos, ou os territórios palestinos ocupados pelos israelenses, começamos a ler na literatura científica ou jornalística, ou ouvir na boca dos políticos as expressões “guerra contra a cidade” e “urbicídio”.

Antes de definir o complexo conceito em gestação, de urbicídio (b), é necessário entender em que contexto histórico ele surgiu (a).

a) Evolução histórica do conceito “urbicídio”

Não existem ainda textos normativos consagrando o crime específico de urbicídio. A ideia, no patamar internacional, surgiu após o ataque direto, em 1993, contra a ponte de Mostar, na ex-Iugoslávia, alvo de bombardeios, posto que não representava nenhum caráter militar, não abrigava munições, não tinha nenhum valor castrense estratégico. A explosão pelos talibãs fanáticos dos budas monumentais de Bamiyan, estátuas de 38 e 55 metros erguidas no século V da nossa era, provocou, em 2001, a adoção de uma resolução pela IV Comissão da UNESCO7. Abalada pelo desaparecimento total de obras, fruto de uma extraordinária fusão artística de várias culturas que testemunhavam a riqueza cultural afegã, a organização internacional, sediada em Paris, convidou os Estados permanentes do Conselho de Segurança da ONU a lutar de maneira mais eficaz contra a demolição propositada dos tesouros da humanidade. Uma das recomendações foi conceber um novo crime internacional, o “crime contra o patrimônio comum da humanidade”, para facilitar a condenação dos responsáveis de ações predatórias pelos tribunais internacionais.

Não há dúvida de que a inclusão de um quinto crime internacional no rol do Estatuto de Roma8 promoveria a tutela do patrimônio cultural como uma nova grande prioridade da sociedade internacional. Outra proposta para tornar mais eficaz a aplicação das normas seria, segundo o mesmo documento, dar mais poder ao diretor geral da Unesco para informar ao secretário geral das Nações Unidas quando o patrimônio comum da humanidade for ameaçado de destruição intencional, a fim que ele possa, por exemplo, propor medidas necessárias para proteger os bens histórico-artísticos. Sabemos que somente o Conselho de Segurança goza de legitimidade para adotar medidas militares, além das de natureza diplomática, política, econômica, no âmbito internacional. Somente em dezembro de 2012 o principal órgão das Nações Unidas refere-se, em uma das suas resoluções, ao patrimônio da humanidade. Ele condenou, no conflito maliano (guerra civil que começou em 2012 com a insurreição de grupos salafistas jihadistas e independentistas denominados Azawad), as violações dos direitos humanos pelos grupos islâmicos radicais, assim como “a pilhagem, o roubo ou a destruição dos sítios culturais e religiosos”9. Com certeza, essas organizações internacionais foram influenciadas pelas ideias difundidas pela sociedade civil internacional (intelectuais, ONGs, juristas etc.), preocupada com a urgência em salvar o patrimônio histórico-cultural em perigo.

A repetição dos fatos de vandalismo intencional pelos grupos jihadistas de obediência islâmica – fúria guerreira que sempre existiu na história da humanidade, porém, fenômeno novo, acompanhada por uma divulgação em grande escala como meio de propaganda e de terrorismo10 –, levou uma parte da doutrina a pensar em adaptar o direito penal internacional à evolução dos modos de conflitos armados. Assim, à luz da criação do genocídio pela Convenção sobre a Prevenção de Repressão do Genocídio de 1948, da tentativa doutrinária de positivar o “crime de ecocídio” nos anos 6011, o “crime de urbicídio” emergiu na literatura nos anos 90, período ilustrado pelas guerras que ocorreram na ex-Iugoslávia. Todavia, o conceito entrou na posteridade só recentemente.

Um grupo de historiadores de arte, arquitetos e jornalistas12 manifestou sua aflição com uma nova dimensão dos problemas humanitários: o aniquilamento da identidade do inimigo pela destruição dos seus monumentos e lugares de culto que acompanham os assassinos, a fome, os sofrimentos e os êxodos. Cinco arquitetos que assistiram à destruição planejada da capital da Bosnia-Herzegovina, em 1991 e 1992, decidiram testemunhar e alertar o mundo sobre os acontecimentos com uma exposição itinerante que eles batizaram “Warchitecture13 – Urbicide Sarajevo”14. Foi apresentada, por exemplo, no Museu de Arte Moderna Contemporânea de Paris, no Centre Georges Pompidou em 199415. A ONG francesa Groupe, Reportage Étudiants, Environnement, Sociétés – GREES, associada ao projeto dos arquitetos precitados Midhat Cesovic, Borislav Curic, Nasif Hasanbegovic, Darko Serfic e Sabahundin Spilja, explica o uso do neologismo na época:

Porque se o assassinato de um povo é chamado de genocídio, a destruição de uma cidade e o que está acontecendo em Sarajevo pode sim ser chamado de urbicídio. (…) O urbicídio é óbvio, e é isso que estão tentando mostrar estes cinco arquitetos reunidos na associação multiétnica de arquitetos da Bósnia-Herzegovina e Sarajevo Das-Sabih. (…) Esta é uma das realidades da guerra na Bósnia e, mais geralmente, na ex-Iugoslávia. Claro que esta não é a única, mas esta guerra é marcada, entre outros crimes, pelo desejo de destruir as cidades e o que elas representam, para melhor aniquilar o inimigo. Osijek, Vukovar, Zadar, Mostar, Sarajevo … a lista é longa. Os sérvios querem matar a cidade porque ela encarna a civilização, a multietnicidade, as trocas. E Sarajevo entre as cidades do mundo goza de um lugar especial: “Com Jerusalém, Sarajevo é a única cidade do mundo que mistura tantas culturas e religiões diferentes”, explica Midhat Cesovic. Em Sarajevo, há uma catedral católica ao lado de uma sinagoga, de uma grande mesquita e de uma igreja ortodoxa. É o ponto triplo do encontro entre três grandes placas da civilização: o cristianismo ortodoxo grego, o catolicismo e o islamismo. (trad. nossa)

Essa nova terminologia foi rapidamente difundida nos discursos políticos e na mídia. O neologismo “urbicídio” começou a ganhar fama em particular na fala do arquiteto e professor Bogdan Bogdanovic16, um dos maiores oponentes ao regime ultranacionalista de Milosovic, acusado pelo Tribunal Penal para a ex-Iugoslávia antes de morrer e antigo prefeito de Belgrado. Assim, após a mutilação da futura capital da Bósnia-Herzegovina e diante da vergonhosa capitulação da comunidade internacional, o jornal francês Le Monde em maio de 199417 interpelou a opinião pública: “L’urbicide, le mémoricide, le nettoyage ethnique resteront-ils impunis ? Aucun tribunal international ne jugera-t-il jamais les auteurs de ces délits de lèse-humanité?” [“O urbicídio, o memoricídio, a limpeza étnica ficarão impunes? Nenhum tribunal internacional jamais julgará os perpetradores desses crimes contra a humanidade?”]. Hoje, várias obras científicas18 fizeram eco a este conceito que necessita ser definido juridicamente.

b) Definição jurídica do conceito de urbicídio

O termo “urbicídio” foi fabricado seguindo o modelo do conceito de “genocídio” idealizado por Raphael Lemkin em 194419. Sua etimologia é límpida: do latim urbs, cidade, e caedere, destruir, matar; “urbicídio” significa então destruição da cidade. O primeiro uso registrado da expressão “urbicídio” foi feito na obra do prolífico autor britânico de ficção científica Michael Moorcick na novela “Elric: Dead God’s Homecoming”, publicada em 196320. Os norte-americanos de obediência marxista em geral usaram, a partir da década dos anos 60, este conceito para se referirem à reestruturação urbana (ou destruição), como o Bronx em Nova York, que tinha como efeito operar uma reconversão agressiva sobre a experiência social urbana21. Foi depois dos acontecimentos de Sarajevo, na década 90, que o neologismo abraçou outra realidade. Esse novo conceito designa uma realidade antiga, quer dizer, as violências que visam a destruição da cidade22, não na condição de objetivo estratégico, mas na condição de identidade urbana. Para retomar a expressão bastante eficaz de Paul Virilio23 – urbanista, sociólogo e filósofo francês que viveu os bombardeios da sua cidade Nantes na sua infância, em 1943 –, a estratégia da nova guerra, hoje, é uma estratégia anticidade. O espaço urbano tornou-se alvo não apenas por motivos estratégicos, mas sobretudo pelos significados que ele incorpora: identidade, valores sociais e culturais. O conceito compartilha com o de “genocídio” a ideia de purificação, limpeza étnica, aniquilamento. Porém o primeiro não centra sua atenção sobre o ser humano como objeto direto da destruição, como o segundo o faz. A cidade é o símbolo do que é detestado: a polis encarna o lugar de civilização, o centro de poder a ser derrubado, o epicentro de encontros, de trocas entre as populações. Este acordo entre populações de diferentes comunidades que forjam um modo de morar baseado no multiculturalismo ou cosmopolitismo, em valores sociais e culturais torna-se um alvo para os beligerantes que buscam promover uma única identidade da sua comunidade e aniquilar os “geossímbolos”24 do encontro entre as populações e terminar com o “komsiluk” (boa vizinhança)25. O urbicídio é um crime complexo: além de uma grade de análise que se refere somente aos fatores étnicos, religiosos e linguísticos, demonstra que os conflitos são também o fruto de lutas entre urbanos e rurais, entre dois modos de morar opostos que não se entendem26. O apagamento da cidade do mapa não visa exclusivamente, como foi o caso durante toda a história da humanidade, ganhar a batalha ou a guerra e desmoralizar o inimigo27; objetiva instaurar uma supremacia também cultural sobre o inimigo, o “Outro”. Se, na cidade, se concentram os poderes econômicos, os centros de informação, os locais estratégicos, há uma densidade populacional que a torna vulnerável; nela também são sediados os monumentos que refletem uma identidade, uma história, uma cultura a serem apagadas da memória.

Não é à toa que alguns locais são visados pelos bombardeios ou ataques por explosivos. O geografo Rémi Baudouï sublinhou assim como o incêndio da biblioteca de Sarajevo, em agosto de 1992, testemunhou no plano simbólico da raiva que animava os militares sérvios o intuito de acabar com a “cultura do Outro”28. A ponte de Mostar, que ligava dois bairros étnicos diferentes, um bosniano e o outro croata, tornou-se alvo privilegiado também dos bombardeios sérvios. Essa folia assassina irracional, esse “meurtre rituel des villes”29 caracteriza também as exações dos grupos como os talibãs, Al Qaeda no Magrebe Islâmico-AQMI, Ançar Eddine e o Grupo Estado Islâmico (ISIS, segundo o acrônimo inglês) relatados acima. Ponto comum que podemos salientar à leitura dos discursos dos líderes dos beligerantes, ultranacionalistas ou jihadistas, que rejeitam a identidade do inimigo, é a necessidade de apagar as cidades consideradas “impuras”.

Vale destacar que, no Afeganistão, no Mali ou na Síria, no século XXI, os beligerantes privilegiaram o ataque do patrimônio do inimigo aos alvos políticos, econômicos ou militares estratégicos. Em razão da facilidade de derrubar e surrupiar os bens culturais? Ou em razão do forte simbolismo que as estátuas, museus, sítios arqueológicos, mausoléus ou manuscritos representam? Segundo François Chaslin, no seu livro Um ódio monumental30, a resposta é óbvia: “O conflito na ex-Iugoslávia expressa um ódio ao monumento, uma vontade de destruir tudo que participa de uma história comum” (trad. nossa).

Por estas razões, muitas vezes, os traços deixados pelos eventos de guerra nos tecidos urbanos estão carregados de fortes valores simbólicos e a fase de reconstrução torna-se um momento de reescrever a paisagem da memória da cidade. Os projetos de intervenções de restauração, reconstrução ou demolição pós-guerra são, nessa perspectiva, a expressão de narrativas coletivas que estabelecem uma relação cada vez diferente entre a cidade, o evento de guerra e sua memória31.

Uma vez contextualizado e definido, resta analisar de maneira crítica a contribuição do novo crime à teoria do direito penal internacional.

2. Vantagens e desvantagens do novo conceito “urbicídio”

Uma reflexão preliminar sobre o risco da criação de um novo crime pode suscitar, na teoria do direito, uma comparação entre os crimes preexistentes e o novo crime de urbicídio.

2.1. Efeitos nocivos da inflação normativa

Entendemos a intenção dos defensores da criação de um novo crime internacional suscetível de tornar o Tribunal Penal Internacional (TPI) competente: conscientizar a comunidade internacional da extrema gravidade da pulverização da identidade de uma população através de seu patrimônio; insistir também sobre o efeito profilático da consagração de um crime ao acentuar, dramatizar esse caráter grave de todos os atos predatórios para acabar com essas atrocidades. Porém não podemos negar as vicissitudes próprias que surgem quando se cria um novo conceito. Como delimitar precisamente as fronteiras deste crime em gestação? Como atender melhor o princípio de legalidade? Esse crime pode realmente ser considerado um crime internacional capaz de fundar a competência da jurisdição criminal internacional? Não é redundante com os outros crimes internacionais? De modo mais geral, quais são os critérios para avaliar a relevância da constituição de novos crimes internacionais? Sem pretensão de exaustividade, podemos citar as propostas recentes de criação de infrações relativas à proteção dos indivíduos e dos povos (escravidão, apartheiddiscriminação racial, tortura…), as relativas aos espaços e ao meio ambiente (ecocídio, pirataria, poluição, espaciocídio32…), as relativas à proteção do Estado, das organizações internacionais e de seus agentes (atos de terrorismo33…) ou as relativas às trocas internacionais (tráfico de entorpecentes, luta contra a corrupção internacional ou contra os paraísos fiscais…), as econômicas e financeiras34 etc.35. Todas são legítimas e dignas de atenção, porém não contribuem para inflação normativa criminal? Este crescimento exagerado não tem o risco de banalizar o crime internacional e finalmente tornar a luta contra a impunidade ineficaz?

Ao acolher todas essas propostas, chegaremos a uma hipótese de “non-droit”, quer dizer, a hipótese extrema da inefetividade do direito que seria a “ausência de direito em um determinado número de relações humanas onde a lei tinha a vocação teórica de estar presente”36, descrita pelo renomado sociólogo de direito francês, Jean Carbonnier, no meio do século passado. Tanto a escassez de direito quanto sua proliferação podem aniquilar ele mesmo, “como a serpente que se devora pela cauda. Em um imenso número de casos, ele devora fenômenos legais, neutraliza sua juricidade”37. Essa neutralização pela banalização já foi debatida e denunciada a respeito da qualificação quase sistemática dos massacres de população em genocídio (como foi feito para caracterizar os crimes na ex-Iugoslávia nos anos 90, no Darfur no Sudão, em Israel nos anos 2000 ou da juventude negra brasileira atualmente)38.

Em resumo: positivar o crime de “urbícidio”, seria o meio ruim para alcançar um bom objetivo? Precisa-se trivializar os crimes internacionais para “enobrecer” a destruição em massa do patrimônio da humanidade que assola atualmente várias regiões do mundo vítimas da ação de grupos obscurantistas ou de Estados visando nelas impor sua hegemonia? Essas questões merecem uma reflexão aprofundada para conciliar de maneira satisfatória a efetividade jurídica e a luta contra a impunidade.

Uma vez levantado o risco ligado à criação de um novo crime internacional, podemos questionar a sua relevância.

2.2. Comparação do crime de urbicídio com os crimes internacionais positivados

Na jurisprudência dos tribunais penais internacionais ad hoc e do TPI, a destruição deliberada dos bens culturais foi assimilada aos crimes contra a humanidade e aos crimes de guerra. Vale então desenhar as semelhanças e diferenças entre esses crimes.

Os crimes de urbicídio e os crimes contra a humanidade ou de guerra apresentam elementos comuns: visam aniquilar o inimigo e constituem atos de violência coletiva. Porém existem distinções profundas e intrínsecas. No crime contra a humanidade ou de guerra, os valores protegidos dos atos subjacentes visam diretamente a pessoa e, além disso, a espécie humana, como atentados à vida sob a forma de assassinato ou homicídio, atentados à integridade física e mental e à liberdade de deslocamento (sequestros e raptos). O crime de urbicídio é antes de tudo um crime direcionado contra o Estado. Mesmo se ele visa civis que vão sofrer na sua carne, visa de maneira colateral os símbolos do modelo combatido: a potência comercial e financeira, a supremacia militar, o poder político, o patrimônio cultural, através de um impacto simbólico e um grande choque midiático. Nota-se que o criminoso da humanidade ou de guerra busca eliminar os rastros das suas monstruosidades. Ao inverso, os responsáveis pelo urbicídio usam plenamente dos meios de comunicação para divulgar seus crimes. A violência contra o patrimônio, nesses últimos anos, foi teatralizada no intuito de melhor difundir o terror diante das populações visadas, e a reivindicação torna-se um elemento necessário. Parece que os bens são interesses jurídicos protegidos pelas duas incriminações, porém isso fica marginal para o crime contra a humanidade ou crime de guerra. O crime de urbicídio entende resguardar, tanto a pessoa humana quanto os bens da humanidade e os dos Estados. Enfim, o crime contra a humanidade ou de guerra só pode ser cometido por um Estado, enquanto os atos de urbicídio podem ser realizados por particulares para seus próprios interesses39.

Essas diferenças poderiam justificar a razão de ser do novo crime. Porém, do ponto de vista pragmático, sua concretização traz mais perguntas que soluções.

Com efeito, uma discussão a ser resolvida, por exemplo, é de determinar quais seriam os elementos da sua definição a serem comprovados para punir o crime de urbicídio. As evoluções da jurisprudência do Tribunal Penal para a ex-Iugoslávia – TPII corroboram a dificuldade quanto à qualificação do crime (crime de guerra ou crime contra a humanidade?) e quanto aos critérios exigidos para determinar se houve ou não um crime contra o patrimônio da humanidade.40 Em vários julgamentos, o TPII, de maneira solene, condenou os atos visando o patrimônio cultural41. No “caso Kordic”, julgado em 26 de fevereiro de 2001, o ato de demolição e degradação de edifícios consagrados à religião ou à educação, quando tal ato é perpetrado deliberadamente, foi equiparado a um ato de perseguição, posto que equivale a: “um ataque contra a identidade religiosa própria de um povo. Assim, o Tribunal exemplifica a noção de crime contra a humanidade, pois deste fato, é a humanidade no seu conjunto que é afetada pela destruição de uma cultura religiosa específica e dos objetos culturais vinculados”42. No “caso Miodrag Jokic”, o julgamento de 18 de março de 2004 puniu, mais uma vez, esses atos bárbaros de hostilidades contra o patrimônio cultural nesses termos: “O bombardeio da velha cidade de Dubrovnik (classificada na lista da UNESCO) constituiu um ataque não somente contra a história e o patrimônio da região mas também contra o patrimônio cultural da humanidade”43. No julgamento de 3 de março de 200044, T. Blaskic foi acusado por ter atacado o patrimônio cultural do inimigo. No entanto, o tribunal ad hoc entendeu de maneira restritiva o artigo 3° al. d). Foi estabelecido que o dano ou a destruição precisam ser cometidos de maneira deliberada contra edifícios claramente identificados como consagrados à religião ou ao ensino e não usados, no momento dos fatos, para fins militares. Neste “caso Blaskic”, o ataque contra os edifícios não caracterizou um dos quatro crimes internacionais, tornando o TPII competente, pois eles estavam localizados perto de objetivos militares, condição que legitima os bombardeios. No entanto, a jurisprudência da corte criminal evoluiu: no julgamento “Natelic e Martinovic” do 31 de março de 200345, a definição do crime não contemplou mais o elemento de proximidade do edifício bombardeado com os objetivos militares. Mas os juízes internacionais requereram a prova da intenção do autor do delito de degradar o imóvel, prova sempre delicada a fornecer, como é para qualquer elemento subjetivo. Essas exigências são compreensíveis, pois se trata da definição dos crimes internacionais, quer dizer, os de maior gravidade, que afetam a comunidade internacional no seu conjunto, justificando a competência excepcional dos tribunais penais internacionais e relativizando a soberania dos países beligerantes.

O terrorismo compartilha várias semelhanças com o urbicídio, em particular o de propagar o terror e destruir, não somente física mas também moralmente, uma parte da população civil, focar em alvos simbólicos da identidade do inimigo. Mas vale lembrar os fracassos da sociedade internacional ao definir o primeiro para descartar o raciocínio analógico46. Apesar de o terrorismo ser considerado uma das ameaças mais terríveis destas últimas décadas, não houve consenso internacional até hoje, para circunscrever este conceito47, o que não deixa pressagiar, pelo menos a curto prazo, novo conceito de urbicídio.

Mesmo que o desafio da delimitação do conceito esteja superado, restarão outras questões a serem resolvidas. Qual seria seu regime jurídico? O crime é mais grave que os outros crimes internacionais vigentes hoje no Estatuto de Roma? A sanção deveria ser agravada? Quais são as causas para se eximir da sua responsabilidade pela destruição de uma cidade?

Estes são apenas exemplos de incertezas jurídicas que o TPI permanente encontrará se o conceito de urbicídio vier a ser incorporado no artigo 8 do Estatuto de Roma. Além disso, a capacidade deste termo para abranger uma variedade de campos, tais como, direito, política internacional, urbanismo e arquitetura, história da arte, antropologia, filosofia e sociologia, tornará especialmente difícil estabelecer uma definição finita que satisfaça a todos.

Conclusão

A discussão doutrinária sobre a qualificação jurídica aplicável às violações voluntárias aos monumentos históricos tem o mérito de demonstrar as novas expectativas da sociedade internacional quanto à tutela do patrimônio da humanidade. Porém, por enquanto, parece mais conveniente conservar a principal caracterização de “crime de guerra” aplicada pelo TPI. Se a criação de um crime sui generis apresenta intelectualmente argumentos a favor, a mudança da terminologia poderia ser contraproducente. O governo francês, nas suas “50 proposições para proteger o patrimônio da humanidade” reveladas em 201548, propôs sistematizar o acionamento do TPI para responsabilizar individualmente os que perpetraram crimes de lesa-patrimônio (proposição n° 42) sem, no entanto, tentar modificar a qualificação de crimes de guerra para outro crime. Emendar o Estatuto de Roma no intuito de criar uma nova infração tem o risco de deixar entender, segundo Jean-Luc Martinez, redator das proposições, que as destruições das pedras podem ficar no mesmo patamar que os massacres da população, o que é difícil de ser compreendido pela opinião pública. Essa falta de legibilidade provocada pela alteração de jurisprudência seria contraditória com a preocupação de consolidar a efetividade das regras em germinação existentes. Ademais, o processo de reforma do Estatuto de Roma pode revelar-se arriscado pois a probabilidade de uma emenda entrar em vigor é fraca. Alterar as cláusulas do tratado de 1998 necessita da aquiescência da maioria dos 2/3 dos Estados membros da jurisdição criminal internacional e vinculará somente os Estados que ratificaram a emenda. Como o TPI está hoje sofrendo uma fase de contestação, em particular pelos países africanos que contestam sua legitimidade49 e também pelos presidentes russo, Vladimir Putin, norte-americano, Donald Trump, é melhor não dar oportunidade aos Estados de denunciar ou enfraquecer o ato constitutivo desta instituição judiciária, que demonstrou recentemente sua importante contribuição na luta eficaz contra a destruição do patrimônio da humanidade.


1 SARTRE-FAURIAT, Annie. Proche-Orient : patrimoines en grand danger. Anabases, Toulouse, n° 23, 2016, p. 139.

2 ROBICHEZ, Juliette. A destruição do patrimônio cultural da humanidade como instrumento de aniquilamento da dignidade da pessoa humana. A gênese da proteção jurídica do patrimônio cultural da humanidade. Diálogos possíveis, Salvador, v. 14, 2015, p. 96. – ROBICHEZ, Juliette. A proteção do patrimônio histórico-cultural da humanidade e a crise do direito internacional. In: MENEZES, Wagner; ANUNCIAÇÃO, Clodoaldo S. da, VIEIRA, Gustavo M. (org.). Direito internacional em expansão, Belo Horizonte: Arrães Ed., 2015, p. 122.

3 ROBICHEZ, Juliette. A destruição deliberada do patrimônio cultural da humanidade: “crime de guerra” ou crime contra a humanidade”? Revista de Direito Internacional, 2020, v. 17, n.° 3, Dossiê temático: Direito da arte e do patrimônio cultural, p. 357. Disponível em: https://www.publicacoesacademicas.uniceub.br/rdi/article/view/6591. Acesso em: 21 abr. 2021.

4 Definido no artigo 4, A, §6 da Terceira Convenção de Genebra. Termo francês para a conscrição durante as Guerras Revolucionárias francesas, particularmente a de 23 de agosto de 1793.

5 DUFOUR, Jean-Louis. La guerre, la ville et le soldat. Paris: Odile Jacob, 2002.

6 DUFOUR, Jean-Louis. Villes et combats urbains au XXe siècle, in Guerres mondiales et conflits contemporainsParis, 2002/2, n° 206, p. 95. Disponível em: https://www.cairn.info/revue-guerres-mondiales-et-conflits-contemporains-2002-2-page-95.htm. Acesso em: 07 mai. 2019.

7 UNESCO. Quatorzième assemblée générale des États parties à la Convention concernant la protection du patrimoine mondial, culturel et naturel. Paris, 14-15/Out/2003, p. 2. Disponível em: <http://whc.UNESCO.org/archive/2003/whc03-14ga-inf01f.pdf>. Acesso em: 10 fev. 2014.

8 Por enquanto, os crimes internacionais são: crime de genocídio, crime contra a humanidade, crime de guerra e crime de agressão.

9 Resolução 2085 (2012). Disponível em: <http://abonnes.lemonde.fr/international/article/2013/02/15/patrimoine-mondial_1833424_3210.html>. Acesso em: 05 mai. 2014.

10 No seu sentido próprio de aterrorizar a população.

11 CABANES, Valérie. Un nouveau droit pour la terre. Pour en finir avec l’écocide. Paris: Seuil, 2016.

12 Colóquio sobre as cidades destruídas nas guerras recentes, 31 jan. 1995, Ecole d’architecture de Paris-La Défense, sob a iniciativa da revista Urbanisme et da Associação Patrimônio sem Fronteiras. V. EDELMANN, Frédéric. Comment réconcilier les villes martyres et leur histoire. Le Monde, Paris, 11 fev. 1995. Disponível em: <http://www.lemonde.fr/archives/article/1995/02/11/comment-reconcilier-les-villes-martyres-et-leur-histoire_3836761_1819218.html#mQ8aDPHigO6hDpLU.99>. Acesso em: 14 mar. 2017.

13 Neologismo elaborado a partir da palavra “war”, guerra em inglês e “architecture”, arquitetura.

14 GREES. Urbicide à Sarajevo. Blogue Immersion à Sarajevo, s.d. Disponível em: <https://grees2009.wordpress.com/nos-recherches/urbanisme/urbicide-a-sarajevo/>. Acesso em: 14 mar. 2017. Fato interessante, o neologismo “urbicídio” não foi traduzido em inglês na mídia nova-iorquina, o outro “warchitecture-Sarajevo”, associando a palavra “guerra” e “arquitetura”, foi privilegiado para falar de uma cidade “ferida” (“A Wounded City”). V. STOREFRONT FOR ART AND ARCHITECTURE. Warchitecture-Sarajevo: a Wounded City. 04 fev. 1995. Disponível em: <http://storefrontnews.org/programming/warchitecture-sarajevo-a-wounded-city/>. Acesso em: 14 mar. 2017.

15 Une exposition sur Sarajevo au Centre Pompidou. Les ruines d’une ville assiégée. Le Monde, Paris, 03 mai. 1994. Disponível em: <http://www.lemonde.fr/archives/article/1994/05/03/une-exposition-sur-sarajevo-au-centre-pompidou-les-ruines-d-une-ville-assiegee_3829085_1819218.html#0D7axomAHhypp4uf.99>. Acesso em: 07 set. 2016.

16 BOGDANOVIC, Bogdan. Vukovar, Sarajevo. La guerre en ex-Yougoslavie. Paris: Ed. Esprit, 1993.

17 Pourquoi Sarajevo. Le Monde, Paris, 27 mai. 1994. Disponível em: <http://www.lemonde.fr/archives/article/1994/05/27/pourquoi-sarajevo_3831329_1819218.html#rUgtrD2dZmqhOEYS.99>. Acesso em: 07 set. 2016. Tradução nossa: “O urbicídio,o memoricídio e a limpeza étnica ficarão impunes? Nenhum tribunal internacional nunca julgará os autores destes delitos de lesa-humanidade?”

18 Por ex.: MAZZUCCHELLI, Francesco. Urbicidio. Il senso dei luoghi tra distruzioni e ricostruzioni nelle ex Jugoslavia. Bononia University Press, Bolonha, 2010.

19 LEMKIN, Raphael. Chapter IX: Genocide. In: ______. Axis Rule in Occupied Europe: Laws of Occupation – Analysis of Government – Proposals for Redress. Washington: Carnegie Endowment for International Peace, 1944. p. 79-95. Disponível em: <http://www.academia.edu/5846019/Raphael_Lemkin_-_Axis_Rule_in_Occupied_Europe_Laws_of_Occupation_-_Analysis_of_Government_-_Proposals_for_Redress_Chapter_IX_Genocide_&gt;. Acesso em: 08 mai. 2019.

20 MOORCOCK, Michael. Dead God’s Homecoming. Science Fantasy, n° 59, Nova Publishing, 1963, apud WIKIPEDIA, Urbicídio. Disponível em: <https://es.wikipedia.org/wiki/Urbicidio>. Acesso em: 08 mai. 2019. Nesta obra, o protagonista Elric, imperador de Melniboné, abandona seu trono para viajar e assiste impotente à destruição do seu mundo para deixar seu lugar ao nosso.

21 Por exemplo: MARSHALL, Berman. Falling Towers: City Life After urbicide, in CROW, Dennis, Geography and Identity. Ed. Maisonneuve Press, Washington, 1996, p. 172.

22 Pensamos em Troia sitiada e devastada pelos Gregos (1240 a.C.); a tomada de Cartago, cidade sediada no norte da África, originariamente colônia fenícia pelos Romanos que se espalharam pela cidade e semearam as terras de sal para que nada mais repele como diz a lenda (146 a.C.); a tomada de Tenochtitlán (antigo México), capital dos Astecas, pelos Espanhóis (1521)…

23 VIRILIO, Paul. Stratégie de la déception: à partir du conflit au Kosovo, réflexion sur la stratégie militaire du contrôle et de désinformation tous azimuts. Paris: Ed. Galilée, 2000.

24 TRATNJEK, Bénédicte. Des ponts entre les hommes : les paradoxes de géosymboles dans les villes en guerre. Cafés géographiques, rubrique Vox geographi, 12 dez. 2009. Disponível em: <https://halshs.archives-ouvertes.fr/file/index/docid/440892/filename/Des_ponts_entre_les_hommes.pdf>. Acesso em: 28 mai. 2019.

25 O termo “komsiluk”, de origem turca, designa as relações de vizinhança no seu conjunto. Na Bósnia-Herzegovina, no contexto pluricomunitário bosníaco, o termo abrangia um sistema de coexistência cotidiana entre as diferentes comunidades. Expressava-se essencialmente no trabalho, na vida hodierna, na associação na comemoração de todos aos eventos religiosos e familiares. BOUGAREL, Xavier. Bosnie. Anatomie d’un conflit. Paris: La Découverte, 1996, p. 81.

26 TRATNJEK, Bénédicte. La notion d’urbicide : exemples en ex-Yougoslavie. Blogue Géographie de la ville en guerre, 22 out. 2008. Disponível em: <http://geographie-ville-en-guerre.blogspot.com.br/2008/10/la-notion-durbicide-dimensions.html>. Acesso em: 07 set. 2016. Podemos também citar o exemplo de Phnom Penh, capital da Camboja, que sofreu graves destruições e descuidados durante a República Khmer (1970-1975). A “Pérola da Ásia” foi bombardeada pelas tropas comunistas e esvaziada durante quase quatro anos. Em 1975, a nova Kampuchea democrática evacuou pela força seus dois milhões de residentes para que estes trabalhassem nas fazendas rurais e se tornem o “novo povo”. Ver a obra cinematográfica sobre este tema: The killing Fields. Direção de Rolland JOFFÉ, Reino Unido, 1984 (138 min.).

27 Pensamos nos bombardeios de Paris e Londres na Primeira Guerra Mundial, de Guernica durante a guerra civil na Espanha ou Hiroshima e Nagasaki durante a Segunda Guerra Mundial.

28 BAUDOUï, Rémi. De la menace atomique aux conflits de “faible intensité”. L’emprise croissante de la guerre sur la ville. Annales de la recherche urbaine, n° 91, dossier “Villes et guerres”, 2001, pp. 31-32.

29 Idem. “Assassinato ritual de uma cidade”. (trad. nossa)

30 CHASLIN, François. Une haine monumentale. Essai sur la destruction des villes en ex-Yougoslavie. Paris: Descartes & Cie, 1997. – V. também TRATNJEK, Bénédicte. La notion d’urbicideOp. cit.

31 Uma das primeiras medidas adotadas pela população vítima desses atos bárbaros foi de reconstruir a ponte de Mostar ou os mausoléus de Tombuctu.

32 HANAFI, Sari. Spatiocide, réfugiés, crise de l’Etat-nation. Multitudes, Paris, 2004-4, n° 18, p. 187. Disponível em: <http://www.cairn.info/article_p.php?ID_ARTICLE=MULT_018_0187>. Acesso em: 17 mar. 2017 – LEVY, Jacques. Topologie furtive. Espacestemps.net, 2008. Disponível em: <http://www.espacestemps.net/articles/topologie-furtive/>. Acesso em: 17 mar. 2017. Esses autores demonstram que o espaço é um recurso usado pelo Estado israelense para impedir a construção estatal palestina: as políticas de expropriações gerais das terras, deslocamento ou expulsão maciça dos habitantes; o assentamento consistente, exaustivo e definitivo por colonos visa a romper a continuidade territorial, a suprir a relação entre Palestino e seu território.

33 ROBICHEZ, Juliette; SPÍNOLA, Luíza M. C. A complexa definição de ato terrorista como crime contra a humanidade. Revista da Faculdade de Direito – UFPR, Curitiba, v. 65, n° 2, mai./ago. 2020, p. 149. Disponível em: https://revistas.ufpr.br/direito/article/view/69797/41512. Acesso em: 17 dez. 2020. V. também: MOLINS, François. Actes de terrorisme : nouveaux crimes contre l’humanité ? Paris: Colloque à la Cour de cassation: 70 ans après Nuremberg – Juger le crime contre l’humanité, 30 set. 2016. Disponível em: <https://www.courdecassation.fr/IMG/F%20Molins%20-%20Actes%20de%20terrorisme%20%20noueaux%20crimes%20contre%20l%20humanit%C3%A9%20-%2070%20apr%C3%A8s%20Nuremberg%20-%20Juger%20le%20crime%20contre%20l%20humanit%C3%A9.pdf>. Acesso em: 17 mar. 2017.

34 MUNIZ, Lucas Maia Carvalho. A tutela dos crimes contra o sistema financeiro nacional no Tribunal Penal Internacional. Trabalho de Conclusão de Curso, Faculdade Ruy Barbosa, Curso de direito, orientador: Juliette Robichez, 2013 (n.p.).

35 Para maiores desenvolvimentos V. ASCENSIO, Hervé, DECAUX, Emmanuel, PELLET, Alain. Droit international pénal. Paris: A. Pedone, 2° ed., 2012, pp. 183 e s.

36 CARBONNIER, Jean. Flexible droit. Pour une sociologie du droit sans rigueur. Paris: LGDJ, 7° ed., 1992, p. 23 e s. Trad. nossa.

37 Idem. Trad. nossa

38 Ex.: JARREAU, Patrick. Simone Veil s’inquiète de la banalisation du génocide des juifsLe Monde, Paris, 18 mai. 2003. Disponível em: <http://abonnes.lemonde.fr/une-abonnes/article/2003/05/15/simone-veil-s-inquiete-de-la-banalisation-du-genocide-des-juifs_320122_3207.html?xtmc=simone_veil_s_inquiete_de_la_banalisation_du_genocide&xtcr=1>. Acesso em: 21 abr. 2019.

39 V. ausência de consenso sobre essa questão no debate na Comissão de Direito Internacional sobre o projeto de código dos crimes contra a paz e a segurança da humanidade. ACDI, 1986, vol. II, 2 e partie, p. 48, § 98. V. também ACDI, 1990, vol. II, 2 e parte, comentários do art. 16 in fine, p. 29. Contra: Resolução da AG/OEA, 30/06/70, equiparando os atos de terrorismo a crimes contra a humanidade. Mesma posição nas resoluções 863 de 1986, 1170 de 1991 e na recomendação 1644 de 2004 da Assembleia Parlamentar do Conselho da Europa. V. ROBICHEZ, Juliette; SPÍNOLA, Luíza M. C. Loc. cit.

40 DIAS, Anauene. Destruição do patrimônio cultural: crime de guerra. Revista Via IurisBogotá, 2018, n° 25, p. 1. Disponível em: <https://www.academia.edu/38358730/Destruição_do_patrimônio_cultural_como_crime_de_guerra.pdf?email_work_card=view-paper>. Acesso em: 28 mai. 2019.

41 CARDOSO, Tatiana de Almeida F. R. Novos desafios ao direito internacional humanitário: a proteção dos bens culturais em caso de conflito armado. Revista de Direitos Fundamentais e Democracia, Curitiba, v. 14, n° 14, jul./dez. de 2013, p. 196. Disponível em: <http://revistaeletronicardfd.unibrasil.com.br/index.php/rdfd/article/view/381/338>. Acesso em: 25 jul. 2018.

42 TPII – TRIBUNAL PENAL INTERNACIONAL PARA EX-IUGOSLÁVIA. Câmara de Primeira Instância. Procurador v. Kordic & Cerkez. 27 fev. 2001. N° IT-95-14/2-T. <Disponível em http://www.icty.org/x/cases/kordic_cerkez/tjug/fr/kor-010226f.pdf>. Acesso em: 21 mar. 2014, pp. 64 e 65; p. 101 e s. e p. 311 e s. Trad. livre

43 TPII – TRIBUNAL PENAL INTERNACIONAL PARA EX-IUGOSLÁVIA. Câmara de primeira instância I. Procurador c. Miodrag Jokic. 18 mar. 2004. N° IT-01-42/1-S. Disponível em: <http://www.icty.org/x/cases/miodrag_jokic/tjug/fr/jok-sj040318f.pdf>. Acesso em: 21 mar. 2014, p. 21 e s. Trad. livre.

44 TPII – TRIBUNAL PENAL INTERNACIONAL PARA EX-IUGOSLÁVIA (2000a). Câmara de Primeira Instância I. Procurador c. Tihomir Blaskic.03 mar. 2000. N° IT-95-14-T. Disponível em: <http://www.icty.org/x/cases/blaskic/tjug/fr/bla-tj000303f.pdf>. Acesso em: 21 mar. 2014, p. 5 e s., pp. 53 e 56, p. 63 e s., p. 144 e s.

45 TPII – TRIBUNAL PENAL INTERNACIONAL PARA EX-IUGOSLÁVIA. Câmara de primeira instância. Procurador v. Mladen Naletilic e Vinko Martinovic. 31 mar. 2003. N° IT-98-34-6. Disponível em: <http://www.icty.org/x/cases/naletilic_martinovic/tjug/fr/tj030331f.pdf>. Acesso em: 21 mar. 2014, p. 230 e s., pp. 274-275.

46 ROBICHEZ, Juliette; SPÍNOLA, Luíza M. C. Loc. cit.

47 JAPIASSÚ, Carlos Eduardo A. Coleção para entender: o Direito Penal Internacional. Belo Horizonte: Del Rey, 2009. – MALUF, Elisa L. Terrorismo e prisão cautelar: eficiência e garantismo. São Paulo: LiberArs, 2016.

Ver referências in: ROBICHEZ, Juliette; SPÍNOLA, Luíza M. C. Loc cit.

48 MARTINEZ, Jean-Luc.Cinquante propositions françaises pour protéger le patrimoine de l’humanité. In: Rapport au Président de la République sur la protection du patrimoine en situation de conflit armé. Nov. 2015. Disponível em: <http://www.elysee.fr/assets/Uploads/Cinquante-propositions-francaises-pour-proteger-le-patrimoine-de-lhumanite.pdf>. Acesso em: 05 fev. 2017.

49 Acusado de ser uma instituição “racista e neocolonial” pela União Africana, alguns Estados africanos manifestaram sua vontade de sair da organização internacional. A partir de 2015, a África do Sul, o Burundi e a Gâmbia introduziram um processo de denúncia do Tratado de Roma de 1998.Ver ROBICHEZ, Juliette. A justiça penal internacional e a África. Análise crítica do “afrocentrismo” do Tribunal Penal Internacional. Cientifico, Salvador, 2018, p. 147. Disponível em: <https://revistacientefico.adtalembrasil.com.br/cientefico/article/view/626/390>. Acesso em: 21 abr. 2019.

[Fonte: http://www.outraspalavras.net]

Proust es un escritor impresionista, y la materia de su arte es el tiempo y el pasado, que vuelve a él a través de sensaciones a las que les da palabras.

Escrito por Derian Passaglia

Marcel Proust no es solamente uno de los mejores escritores del siglo XX, también es uno de los ensayistas más intuitivos y sensibles. El ensayo no se asocia a la sensibilidad, sino a la inteligencia, a la habilidad para argumentar. Proust cambia el paradigma, y dice que no es necesaria la inteligencia a la hora de escribir: “Cada día me doy cuenta de que solo fuera de ella puede volver a captar el escritor algo de nuestras impresiones, es decir, alcanzar algo de sí mismo y de la materia única del arte”. Antes que razonamiento, el arte exige de nosotros algo que escapa a toda comprensión, y que es posible cuando dejamos de lado la lógica y la inteligencia y nos aproximamos a los sentimientos y las impresiones. Proust es un escritor impresionista, y la materia de su arte es el tiempo y el pasado, que vuelve a él a través de sensaciones a las que les da palabras. Cada hora de nuestra vida, piensa Proust, se encarna y se oculta en cuanto muere en algún objeto material. Por eso los objetos son importantes en su literatura, y de hecho los siete tomos de En busca del tiempo perdido nacen de una taza de té.

Cuando Proust tiene que hablar sobre Balzac lo hace a través de las lecturas de las personas que lo rodeaban: condesas, mesdames y señores distinguidos de la alta sociedad francesa del siglo XIX. En esto se parece un poco a Manuel Puig, salvando las distancias, quien hace de los lenguajes de tías, abuelas y madres de pueblos del interior de provincia una forma literaria. César Aira dijo que escribía novelas convencionales para señoras burguesas. Hay una potencia vanguardista en utilizar registros orales que pertenecen a sectores considerados conservadores, el lenguaje de la clase media vuelto forma literaria. Proust, en cambio, es un señorito bien, delicado y distinguido, que supo mirar el universo de su clase social para transformar la gran novela del siglo XIX en tiempo, subjetividad, impresiones y pasado.

Para Proust, Balzac es un historiador. Le parece vulgar y grasa, pero igual lo quiere, porque escribe sin medir sus palabras, con la fuerza de un estilo que le nace de adentro: “De Balzac sabemos todas sus vulgaridades, que al principio nos han repelido; luego se empieza a gustar de él, se sonríe ante todas esas simplezas que tan suyas son, y se gusta de él con un poquitín de ironía mezclada con ternura; conocemos sus defectos, sus mezquindades, y las apreciamos porque constituyen su más acusada característica”. A Proust le llama la atención cómo Balzac considera sus personajes como personas reales de carne y hueso, una diferencia que para Proust será fundamental para renovar el arte literario. Balzac muestra tantos y tantos detalles reales que se termina convirtiendo en arte, al exponer en sus novelas un documento de época. Proust lee a Balzac como si lo diseccionara en sus diferentes elementos, y viera en la composición de sus “exteriores”, es decir, la vestimenta, los palacios, los modos y registros de sus personajes, como pertenecientes a un determinado momento del desarrollo de la historia. Una novela es así un testimonio del tiempo antes que una narración.

El principal enemigo de Proust en sus ensayos es Sainte-Beuve, uno de los críticos más famosos del siglo XIX. Al día de hoy, el método de lectura de Sainte-Beuve suena ridículo, y consiste en que para conocer en profundidad una obra debemos conocer todo sobre el autor, hablar con las personas que lo frecuentan, conocer sus gustos, lo que desayuna a la mañana, lo que merienda y cena, sus manías, su personalidad, etcétera. De esta manera, Sainte-Beuve creía que era posible comprender una novela. Proust se indigna. “Este método -dice Proust- desconoce lo que un contacto más profundo con nosotros mismos nos enseña: que un libro es el producto de otro yo distinto al que expresamos a través de nuestras costumbres, en sociedad, en nuestros vicios. Si queremos intentar comprender ese yo, como podemos lograrlo es yendo hasta el fondo de nosotros mismos”. Proust fue uno de los primeros escritores que intuyó que una cosa es el yo real, el que escribe, y otra muy distinta el yo que crea la escritura, una diferencia que parece evidente y que no lo es.

Marcel Proust hizo de la sensibilidad una forma y transformó los sentidos en palabras. Es increíble cuando habla de la vieja arquitectura de Combray, y de cómo se superpone el tiempo en un mismo espacio, siglos y siglos apilados en antiguos monumentos que sobreviven en el presente: “Lo que hay de bello en Guermantes es que los siglos que ya no existen luchan por perdurar todavía; el tiempo ha adoptado la forma del espacio, pero no se le confunde (…) Se cruzan los tiempos, como cuando un recuerdo antiguo nos viene a la memoria. Esto no ocurre ya en la memoria de nuestra vida, sino en la de los siglos. (…) Y si Guermantes no decepciona, como todas las cosas de la imaginación cuando se convierten en algo real, es sin duda porque en ningún momento constituye algo real, pues incluso cuando uno se pasea, se siente que las cosas que hay allí no son más que la envoltura de otras, que la realidad no está allí sino muy lejos, que esas cosas con las que se ha tomado contacto no son más que una encarnación del Tiempo, y la imaginación trabaja sobre el Guermantes visto, como sobre el Guermantes leído, porque todas esas cosas no son todavía más que palabras, palabras llenas de magníficas imágenes y que significan otra cosa”.

 

[Fuente: http://www.eltrueno.com.py]

Escrito por Iria-Friné Rivera Vázquez

Fig 1. Isaac Díaz Pardo traballa unha figura modelada segundo as pinturas de Colmeiro.

Unha das marcas mais visibles de Sargadelos é a súa cerámica, froito da visión de Luís Seoane e Isaac Díaz Pardo (fig. 1). Pero o proxecto Sargadelos entrelazaba esta produción industrial coa a investigación xeolóxica, a publicación de libros e a organización de conferencias, exposición e cursos. Nisto tamén entraba a colección do Museo Carlos Maside e o Museo de Cervo cun enfoque pedagóxico. Mais todo o pensado e producido canalizouse a través das súas tendas. Estas eran as chaves polas que a xente podía entrar e ter acceso non so a pezas necesarias para o seu fogar.

Eran os espazos onde podían mercarse os libros de Edicións O Castro, que estendía a súa editorial dende a estudos históricos, literatura, historia da arte, xeoloxía, química e os cadernos do Laboratorio de Formas. Eran os sitios os que acudir para exposicións e conferencias concibidas no matriz de Sada e Cervo. As tendas eran o marco no que completábase, por unha parte, a idea de dar obxectos de primeira necesidade e de calidade a sociedade. Pero, por outra, isto viña acompañado co obxectivo de fomentar unha conciencia na que o necesario non equivalía a conformarse co peor. Na que os obxectos tamén educan e transmiten un espírito. E as tendas cumprían con isto no seu aspecto visual, realizadas mediante un deseño específico.

Foi Díaz Pardo quen se encargou de levar a cabo a estética dos exteriores e interiores das tendas. Calquera espazo Sargadelos caracterízase, primeiro, polas cancelas exteriores que cobren a tenda. Trátase dun deseño de ferro na que se repite o módulo dun cadrado cunha X, que contén á vez un cadrado de menos dimensións sinalando o seu centro. Esta é a única ornamentación empregada, pero lonxe de parecer unha imaxe estática, o xogo de módulos e formas xeométricas duplicadas crea un manto co que protexer a tenda sen resultar agresiva. Trátase, mais ben, cunha capa tan elegante coma lúdica, na que xa se invita a entrar a tenda.

Fig 2. Interior da tenda de Sargadelos. Lugo.
Fig 3. Escaleiras e fiestra da Bauhaus, Dessau

Os interiores son, igualmente, da man de Díaz Pardo. Todas comparten características sen resultar nunha copias unhas das outras. A xente pode moverse de forma cómoda nun espazo que pode facer seu. Son claros, diáfanos e transparentes, con vitrinas rectangulares cunha sutil asimetría (fig. 2). Teñen unha composición na que a luz, a sinxeleza e a funcionalidade son a columna vertebral, como corresponde a un home que admiraba a Bauhaus (fig. 3). Pero nestas composicións asimétricas, nas que o os planos se suceden cun ritmo de contraposicións, tamén son importantes os puntos de cor.

A paleta cromática das tendas ten unha gama de cores nas que están presentes o negro, o branco, o vermello, o violeta ou o azul violáceo e o amarelo. Cores primarias e absolutas. Un esquema que daba resposta os conceptos da Bauhaus respecto a aplicación da cor no interior dos edificios, seguindo os vieiros de Kandinsky, Mondrian e Malevich (fig. 4). A sua disposición faise nas partes activas e pasivas dos interiores, facendo deles espazos dinámicos. Nas tendas de Sargadelos a cor está disposta para crear contrastes harmónicos, dándolle vitalidade as superficies planas.

Fig. 4. Vista da planta pintada na Bauhaus. Dessau
Fig. 5. Conxunto de vitrinas, mesas e pisos. Sargadelos, Lugo

Outro elemento relevante é a ornamentación plana. O módulo X tamén foi o principal motivo decorativo para o papel para envolver agasallos e para partes da tenda como as varandas dos pisos superiores e as escaleiras de caracol. O mesmo sucede coas mesas onde atender as persoas que acoden a tenda (fig. 5). Esta ornamentación estaba inspirada nos motivos decorativos barrocos. Os axadrezados da fachada do Mosteiro de Monfero (fig. 6), a pedra esculpida en cadrados en diamante (fig. 7) e a repetición en serie (fig. 8) serviron de referencia. Pero o seu emprego levouse a cabo en espazos nos que abunda o uso de pedra negra mate, granito, ferro, cristal e madeira. Materiais que aluden a natureza e o traballo artesanal.

Fig. 6. Mosteiro de Monfero. 1622-1656. Miguel Arias de Barreira e Juán Martínez. San Fiz de Monfero, Pontedeume. Fotografía da autora.

Fig. 7.Detalle da fachada do Mosteiro de Sobrado dos Monxes. 1707-1710. Sobrado dos Monxes, A Coruña. Fotografía da autora.

Fig. 8. Vista continuada das capelas dos brazos da Igrexa de Santa Eulalia de Arealonga. Finais do século XVII. Pedro de Monteagudo e Juán Bugallo. Vilagarcía de Arousa. Fotografía da autora.

Nisto tamén ten grande peso as arquitecturas escenográficas do teatro ruso, moi especialmente as do período soviético. Trátase, polo tanto, de tendas que non so son sofisticadas no seu concepto, senón na súa imaxe. A instalación de pisos superiores aos que acceder ou descender a través de escaleiras e que permiten percorrer galerías superiores é propia destas escenografías (fig. 9). O teatro ruso establecera a tradición de fondos nos que estaban interconectados, en paralelo as instalacións do Suprematismo e os PROUN. Algo que a Díaz Pardo lle chegou da man do seu pai, Camilo Díaz Baliño, que como escenógrafo estaba ao tanto das arquitecturas escénicas dos anos 20 e 30. Tal cuestión foi levada as tendas, producindo efectos visuais nos que a coordinación, os diálogos das diferentes partes e a fluidez forman unha obra total (fig. 10).

Fig. 9. Escenografía para “Franciska” (1923) de Karlheinz
Martin. A imaxe forma parte das ilustracións de O teatro
ruso
 (1928), libro que formaba parte da biblioteca de
Camilo Díaz Baliño. Fotografía da autora (*).
Fig. 10. Detalle das varandas forxadas en módulos e o
tapiz deseñado por Seoane. Sargadelos, Lugo

Consciente do poder da imaxe, Díaz Pardo tamén incluíu fotografías das orixes de canto estaba presente na tenda. Estas imaxes estaban colocadas sobre as vitrinas, formando unha secuencia visual  na que aparecían as mans dos traballadores modelando a cerámica, as plantillas para fixar as formas ou os edificios do Carlos Maside (fig. 11). Tamén incluíu os tapices deseñados por Seoane, inspirados nas técnicas e temas das telas artesáns da cultura popular galega.

Fig. 11. Detalle dos alicerces de pedra, a cerámica e as
fotografías dispostas na parte superior.
Sargadelos, Vigo.
Fig. 12. Sala e libraría coas imaxes do retrato pintado
de Raimundo Ibáñez, Marqués de Sargadelos, e a
fotografía de Luís Seoane. Sargadelos, Lugo.

Neste aspecto foi importante incluír as imaxes do marqués de Sargadelos e de Seoane (fig. 12). A súa personalidade e pensamento resultou esencial para o traballo da abstracción figurativa e aplicable (fig. 13) das formas primixenias (fig. 14). A relevancia deste aspecto non so foi acentuada por Díaz Pardo coa presenza de Seoane, senón coa suma do legado do seu pai (fig. 15).

Fig. 13. Cerámica de Sargadelos, realizada coa
referencia figurativa da Diadema de Elviña.
Fotografía da autora.
Fig. 14. Diadema de ouro, atopada no Castro de Elviña.
Museo Arqueolóxico e Histórico “Castelo de San Antón”,
A Coruña.

Así, situou nos exteriores das cancelas a linguaxe simbólica que Díaz Baliño consagrara en pinturas ou gravados, incluíndo espirais, esquemas concéntricos dos petróglifos e o dolmen que o artista consolidara como altar, fogar e templo en consonancia ao espírito galego (fig. 16). Tal foi o ánimo co que o seu fillo proxectou tales tendas de Sargadelos como espello.

Fig. 15. Buserana. 1924. Capa deseñada por Camilo
Díaz Baliño para Lar (**).
Fig. 16. Símbolos nas cancelas: motivos espiroides, circulares
e o dolmen, incorporado tras as experiencias de Celtia na
Arxentina. Sargadelos, Vigo.

Agradecer a Felipe-Senén López, Xosé Díaz Arias e Blanca Besteiro polas súas consideracións e imaxes.

Notas ao pé
(*) Véxase a escaleira de caracol no lado esquerda para poder subir ou baixar os pisos superiores. Díaz Pardo empregaría este tipo de escaleiras e disposicións na meirande parte das edificacións da súa man.
(**) Nela pode verse unha das mellores definicións estilísticas da estética de Díaz Baliño: trazos definidos, cores plenas e disposición organizada e clara das imaxes. Nela aparecen as criaturas fantásticas, extraídas das esculturas do pe inferior do Pórtico da Glorias do mestre Mateo na catedral de Santiago. Aparecen na parte superior e inferior, servindo de marco para a anta no cumio, iluminada pola Lúa. Unha iconografía que o artista viña cultivando dende 1919 e que logo o seu fillo trasladou a diferentes pezas súas.

[Fonte: http://www.mazarelos.gal]

Son centre-ville inspiré des préceptes haussmanniens a souvent valu à Buenos Aires, ville d’immigration européenne, d’être qualifiée de “Paris austral”. Encore aujourd’hui, la francophilie garde de beaux restes dans la capitale argentine. Visite guidée, pauses gourmandes incluses. 

Le palais Ortiz Basualdo héberge l’ambassade de France en Argentine. Diplomatiquement comme architecturalement, c’est un vrai morceau de Paris à Buenos Aires.

Écrit par Pierre Dumas

Pendant qu’à l’aube du XXe siècle Buenos Aires se transformait en un Paris d’Amérique latine, les Français s’émerveillaient réciproquement devant les riches et excentriques Argentins, émirs de leur temps. Le monde a changé, et le français retentit moins dans le paysage sonore de la capitale argentine, mais la francophilie reste suffisamment forte chez les porteños pour que l’on puisse s’offrir une grande exploration bleu blanc rouge* de la ville, le temps d’une promenade ou d’un week-end.

Outre les produits à dénicher dans les boutiques et les supermarchés, ou les événements proposés par les festivals et autres manifestations ponctuelles, le circuit “Buenos Aires français” se découvre trois cent soixante-cinq jours par an. Dans plusieurs quartiers et en particulier à Recoleta [dans le centre], bars avec terrasse, façades haussmanniennes et enseignes en francés créent de vrais îlots de parisianité. Ici se dressent les grands palais de l’âge d’or argentin, lorsque Buenos Aires était le Paris austral : l’un d’eux, bâti par la famille Ortiz Basualdo, accueille même depuis 1939 l’ambassade de France. Avec leurs toits d’ardoise, leurs chiens-assis, leurs entrées monumentales et la symétrie de leurs façades, ces hôtels particuliers ayant appartenu à d’illustres familles, quand ils ne sont pas devenus des ambassades, abritent aujourd’hui des musées ou des hôtels de luxe.

Bâtiments, statues et verdure

Quelques pâtés de maisons concentrent les plus remarquables de ces édifices, au départ de la place Pellegrini, dont la forme originale rompt déjà avec le rigide damier espagnol [des rues de la ville] et évoque les squares parisiens*. Sur cette place se trouvent donc l’ambassade de France (qui donne également sur la place Pierre de Coubertin) mais aussi celle du Brésil, dont la façade reproduit celle du musée parisien Jacquemart-André. À deux pas et sur l’avenue Cerrito, le palais Álzaga Unzué est aujourd’hui intégré à l’hôtel [de la chaîne de luxe] Four Seasons.

En remontant l’avenue Alvear, l’hôtel particulier de la famille Fernández-Anchorena, œuvre d’Eduardo Le Monnier [un architecte français (1873-1931) qui a travaillé au Brésil, en Uruguay et en Argentine], abrite le siège de la nonciature apostolique, autrement dit de l’ambassade du Vatican, et a pour voisin immédiat le palais Duhau, transformé il y a quelques années en hôtel cinq étoiles. De là, la rue Rodríguez Peña conduit le promeneur au palais Sarmiento, siège du ministère argentin de l’Éducation, dont la façade souvent qualifiée de “

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[Photo : Wally Gobetz CC2.0 via Flickr – lisez l’intégralité de cet article sur http://www.courrierinternational.com – lire l’article original]

« Montparnasse », chanson interprétée par Bernard Lavilliers, enregistrée sur l’album « 5 Minutes au Paradis » [2017]

Seul, face-à-face dans la glace, j’regarde les gens qui passent
C’est l’été, des gens qui rient, d’autres qui s’embrassent
C’est l’été à Montparnasse, l’été à Montparnasse
Des robes légères, des couples qui s’enlacent au bas de la Coupole, à Montparnasse
J’vais rester seul avec de la glace à Montparnasse
Je traîne mon vague à l’âme sur les terrasses
Je cherche encore, Madame, ses quelques traces
Qui inspirait Soutine, Appolinaire
Je vais passer de l’ombre à la lumière
Je vais passer de l’ombre à la lumière
Si cette nuit mes yeux billent, j’rencontre une âme seule
C’est l’été, j’parle de voyages d’autres paysages
C’est l’hiver à Buenos Aires, l’hiver à Buenos Aires
L’air est glacé, les gens séparés
Au café Margot à Buenos Aires
Des Italiens qui parlent espagnol
Au café Margot à Buenos Aires
Je traîne mon vague à l’âme sur les terrasses
Je cherche encore, Madame, ses quelques traces
Qui inspirait Borges, Neruda
Si je vous intéresse, je reste là
Je traîne mon vague à l’âme sur les terrasses
Je cherche encore, Madame, ses quelques traces
Qui inspirait Soutine, Appolinaire
Je vais passer de l’ombre à la lumière
Je vais passer de l’ombre à la lumière
À la lumière

Entre boulangeries, arquitectura típica y programas culturales, el espíritu de Francia dice presente

La sede de la Nunciatura Apostólica, ubicada en la Avenida Alvear y Montevideo – captura de pantalla Google Maps

Escrito por Pierre Dumas

Mientras a principios del siglo XX Buenos Aires se transformaba en la París del sur, los franceses se deslumbraban frente a los ricos y excéntricos argentinos, los emires de su tiempo. El mundo cambió y el francés se fue esfumando en el paisaje sonoro de la capital argentina, pero quedaron suficientes muestras de francofilia entre los porteños como para poder vivir un fin de semana o armarse un programa enteramente bleu blanc rouge sin siquiera cruzar la General Paz.

Más allá de los productos que se pueden conseguir en negocios y supermercados, o de las vivencias que se pueden experimentar en festivales o eventos puntuales, el circuito para recorrer el lado afrancesado de Buenos Aires está al alcance de todos en todo momento. En varias partes de la ciudad, y más particularmente en Recoleta, los bares con terrazas, las fachadas haussmanianas de los edificios y los nombres franceses de algunas tiendas crean islas de “parisinidad”. No muy lejos se levantan los grandes palacios que recuerdan las décadas de la Argentina dorada, cuando Buenos Aires era la París austral. Uno de ellos, construido por la familia Ortiz Basualdo, es la sede de la embajada francesa desde 1939.

El Palacio Ortiz Basualdo, sede de la embajada francesa

Con techos de pizarra, mansardas, entradas monumentales y ventanales simétricos, esos palacetes destinados a familias ilustres terminaron siendo embajadas, museos u hoteles de lujo. Unas pocas cuadras concentran algunos de los más relevantes, partiendo de la plaza Pellegrini, cuya forma original rompe el rígido damero del plan urbano español y recuerda los squares parisiens. Los dos principales edificios que la bordean son las embajadas de Francia (no olvidarse la plaza Pierre de Coubertin sobre uno de sus laterales) y la de Brasil, cuya fachada es la réplica del museo parisino de artes decorativas Jacquemart-André. A un costado, sobre Cerrito y a pasos de la plaza, el Palacio Álzaga-Unzué forma parte actualmente del hotel Four Seasons. Remontando la avenida Alvear, la mansión de los Fernández Anchorena –construida por Le Monnier, el arquitecto del Yacht Club Argentino, en Puerto Madero– es la actual sede de la Nunciatura Apostólica. Su vecino inmediato es el Palacio Duhau, transformado hace unos años en hotel cinco estrellas. Doblando por Rodríguez Peña se llega hasta el Palacio Sarmiento, el ministerio de Educación, cuya fachada calificada muchas veces de “versallesca” brinda una de las postales más galas de la capital argentina.

El Palacio Pereda, residencia del embajador de Brasil

El Palacio Pereda, residencia del embajador de Brasil – foto: Rodrigo Néspolo

Hay muchos otros palacios y edificios de estilo francés o construidos por arquitectos franceses en la ciudad. Y también monumentos, como la réplica del Pensador de Rodin (sobre la plaza Mariano Moreno, frente al Congreso Nacional) y el que la République le regaló a la República para su centenario en 1910. Se encuentra en el centro de la plaza Francia -donde se homenajea a Louis Braille con un busto de bronce-, uno de los tantos espacios verdes diseñados por Charles “Carlos” Thays, cuya obra maestra es el Botánico. Dejó una impronta muy fuerte en todo el país y se le debe el ciclo de colores que se van alternando en las calles de Buenos Aires, al paso de las estaciones: rosado en septiembre y octubre con los lapachos, rojo durante la primavera con los ceibos, violeta en noviembre con los jacarandás, amarillo en el verano con las tipas y nuevamente rosado con los palos borrachos en otoño.

El Jardín Botánico de Palermo, diseñado por Thays

El Jardín Botánico de Palermo, diseñado por Thays. Foto: Ignacio Sánchez

Como se dice en Francia: après l’effort, le réconfort. Y luego de la caminata, es tiempo de elegir un lugar para comer como se haría en una brasserie parisina. El nombre de este tipo de restaurante recuerda que hace tiempo eran lugares donde se elaboraban cervezas. En la actualidad son establecimientos menos formales que un restaurante tradicional, que proponen platos más tradicionales y populares.

La brasserie por excelencia en Buenos Aires es Pétanque, el reducto más francés de San Telmo. Su nombre recuerda la variante provenzal del juego de bochas. Es obra del cocinero y gastrónomo suizo Pascal Meyer, que compensa su helveticidad con una torre Eiffel de buen tamaño en medio del local.

 Pétanque

Pétanque. Fuente: Facebook, Brasserie Pétanque

Otro reducto típicamente galo que Gargantúa y Pantagruel habrían elegido si la Argentina hubiese existido en sus tiempos es el restaurante de la sede de los Excombatientes franceses, un lugar que parece poder existir solo en las películas. Está escondido detrás de una fachada anónima de Constitución, y el salón del restaurante es contiguo a otro donde se conmemoran las dos guerras mundiales con trofeos, documentos y banderas. La cocina es más tradicional aún, elaborada con recetas de grand-mères, aquellas que uno sueña con volver a probar alguna vez en su vida.

Hay muchas más opciones, especialmente en Palermo. Y lo mismo pasa con las panaderías. Pero entre las preferidas de los franceses establecidos en Buenos Aires están Co-Pain y Cocu. La primera ocupa una pequeña esquina cerca del parque Centenario y elabora baguettes, croissants, financiers, chaussons-aux-pommes y se hizo especialista del kouign-amann (una bomba antidieta originaria de Bretaña, la región nativa del dueño original). Cocu es a la vez boulangerie y cafetería con ricas facturas de chocolate, panes rústicos y sándwiches que son un compromiso entre los gustos franceses y argentinos.

Pastel de manzana con canela o chausson, receta francesa de COCU

Pastel de manzana con canela o chausson, receta francesa de COCU

Y hablando de sándwiches, no se puede pasar por alto el local Mineral, en el microcentro, que mejoró la tradicional receta parisina del jambon-beurre (jamón y manteca).

Como en el caso de los edificios, la ruta gastronómica franco-porteña es mucho más larga, desde históricos como el restaurante del Club Français hasta recién llegados como el local de crêpes (panqueques) y el bistró Merci del mercado de San Telmo.

Paseos, gastronomía y experiencias: la última parte de nuestra búsqueda de las partes francesas del alma de Buenos Aires nos puede llevar hacia el cruce de Diagonal Norte y Florida. En los años 1930 el edificio art déco La Equitativa del Plata era la sede de la Aeropostal, una de las mayores epopeyas de la primera parte del siglo XX. El recuerdo de los pilotos Guillaumet, Mermoz y Saint-Exupéry todavía está bien vivo en la memoria de la ciudad y de sus habitantes. Sobre todo la del autor de El Principito, que legó varios escritos y varios fragmentos del libro relacionado con la Argentina. Empezando por el personaje mismo… ya que se dice que fue inspirado por dos niñas que vivían como sauvageonnes (pequeñas salvajes) en los montes cerca de Concordia y habían logrado domesticar un zorrito. Parte de esta leyenda se visita en el departamento que el piloto-escritor ocupó en el Palacio Güemes. Su vivienda se transformó en museo, para exhibir facsímiles de cartas y manuscritos, maquetas de aviones y por supuesto la bañera donde el piloto mantuvo a un cachorro de lobo marino durante cierto tiempo…

El otro gran nombre de la Aéropostale fue Jean Mermoz, que dejó su nombre al liceo franco-argentino y tiene una plaza y un monumento a su nombre en las cercanías del circuito KDT, en la Costanera Norte. Para la anécdota, se puede mencionar que tanto él como sus colegas volaban a bordo de máquinas Latécoère, y el último modelo 25 visible en el mundo está en el Museo Nacional de la Aeronáutica de Morón.

Imposible terminar este paseo francés sin mencionar los numerosos ciclos, las proyecciones de películas y la agenda de eventos, conciertos y charlas que unen a los dos países. Acaba de terminar la Noche de las Ideas, pero sigue vigente la plataforma del Instituto Francés Cinéma à la Carte, que permite ver películas francesas online gratuitamente. Hasta marzo, la selección está dedicada a mujeres cineastas.

Al fin y al cabo, no hay que esperar la quincena de la operación Viví Francia, organizada por la Cámara de Comercio Franco-Argentina desde hace una docena de años para poder hacerse el francés aporteñado (o el porteño afrancesado). Aunque todos confían en que la pandemia termine pronto y vuelva Le Petit Marché, el mercado de productos franceses.

Una yapa para concluir este viaje sin aviones ni autos de por medio: seleccionar un libro en la última librería francesa de Buenos Aires o en la mediateca de la Alianza Francesa (están a metros de distancia) y leerlo sentado bajo uno de los árboles de la plaza Grand-Bourg, frente a la fachada de la réplica de la casa de San Martín en Boulogne-sur-Mer. Y no olvidar llevar un rico pan de chocolate o una tartelette para endulzar la lectura…

DIRECCIONARIO

Brasserie Pétanque: Defensa 596.

Anciens Combattants: Santiago del Estero 1435 (de jueves a sábado por la noche y domingos al mediodía).

Co-pain: Ambrosetti 901.

Cocu: Malabia 1510

Mineral: Reconquista 757

Departamento museo de Saint-Exupéry: preguntar horarios en portería del Palacio Güemes. Horarios restringidos en la actualidad. Florida 165 o San Martín 170.

Médiathèque de l’AFBA: Córdoba 946. La entrada es libre y gratuita (fuera de época de pandemia). Préstamos y acceso a la mediateca digital Culturethèque en todo momento. Con membresía (precio especial de AR$ 400 por año hasta el 01/03. Luego pasará a AR$ 1.000 por año).

 

Escrito por Feliciano Novoa Portela

Esta historia se inicia el 10 de septiembre del año 1883. Ese día, Gian Francesco Gamurrini, director de la biblioteca de la Fraternitá dei Laici, en la ciudad italiana de Arezzo, escribía a un amigo, el arqueólogo De Rossi, un antiguo colaborador del historiador y premio Nobel de Literatura Teodoro Mommsen, que poniendo en orden unos legajos y manuscritos en la biblioteca le había llamado la atención un códice que contenía dos textos en latín. El segundo (Itinerarium o Peregrinatio) contaba un viaje a Oriente y Tierra Santa de una peregrina, cuya lectura, decía Gamurrini, “le hacía perder el sueño”. No era solo por la emoción del hallazgo, sino porque al manuscrito le faltaban hojas, al principio, al final y alguna que otra por el medio, que dificultaban las respuestas a las preguntas que obviamente se hacía y que nos haríamos todos: cuándo se había escrito, quién lo había escrito y cuáles las razones del viaje.

La historia del manuscrito encontrado en Arezzo tiene, como la protagonista, una historia andarina: el códice procedería de la abadía benedictina de Montecasino, el primer monasterio fundado por Benito de Nursia (480 y algo) curiosamente como rechazo al ascetismo excesivo y un poco fanático del Extremo Oriente; allí permaneció hasta por lo menos el siglo XVI, dato que sabemos por un inventario de 1532, que contenía la reseña de un códice cuya primera palabra era “abatisse”, que nuestro bibliotecario identifica de forma acertada con el manuscrito encontrado en Arezzo. En lo que se equivocaba el bibliotecario era en la fecha del documento (la copia del original) que fecha en el siglo VIII o IX, pero que hoy sabemos, por estudios paleográficos, que es del siglo XI.

A principios del siglo XVIII el manuscrito aparece en la ciudad de Arezzo en el monasterio también benedictino de santa Flora y santa Lucilla y allí lo ve en 1788 y lo cuenta después, en uno de sus relatos, un erudito viajero (como lo eran o lo querían ser todos los viajeros ilustrados empeñados en hacer un mapa absoluto del mundo) de nombre Angelo Di Constanzo y de intrincada vida. En 1810, el emperador Napoleón suprime numerosos monasterios y decide que sus fondos bibliográficos pasen a las bibliotecas públicas. De esa forma el manuscrito hace su último y corto viaje a la biblioteca de la Fraternitá dei Laici de Arezzo, donde nuestro afortunado bibliotecario lo encontró.

El texto solamente da una única pista para saber de dónde era nuestra viajera. En un momento dado leemos que el obispo de Edesa se dirige a la peregrina con las siguientes palabras: “Porque veo que tú, hija, por “motivos religiosos”, te impusiste el esfuerzo de venir de las “extremidades de la tierra” a estos lugares.”

¿Pero de dónde exactamente? La contestación ha dividido a los estudiosos hasta el día de hoy: los que creen que la patria de la desconocida peregrina era algún lugar de la Galaecia ibérica y los que, por el contrario, se inclinan por pensar que los “extremos de la tierra” a los que se refería el obispo sirio estaban en algún lugar de la Francia meridional: Gamurrini creía que se trataba de Silvia o Silvina de Aquitania, opinión que fue dada por cierta durante más de veinte años. Pero en 1903, un benedictino francés llamado Mario Férotin, que era bibliotecario del monasterio de santo Domingo de Silos, relacionó por primera vez (hay que decir en honor a la verdad que el primero había sido el P. Enrique Flórez, autor de esa verdadera joya que es la España Sagrada) a la autora del manuscrito de Arezzo con Egeria, en concreto, escribe, con la “monja” de la que habla san Valerio en su famosa Carta dirigida a los monjes del Bierzo en el año 680: “inflamada con el deseo de la divina gracia emprendió con intrépido corazón y con todas sus fuerzas un larguísimo viaje por todo el Orbe” y termina con un maravilloso párrafo, que constituye toda una incitación al viaje y a la vida, “Caminad mientras tengáis luz, para que no os envuelvan las tinieblas”.

Aunque el monje berciano en ningún momento señala que Egeria fuera autora de ningún manuscrito, una lectura atenta de la carta ha hecho pensar que era ella, sobre todo porque coinciden los lugares que el obispo del Bierzo dijo que había visitado la gallega peregrina, con los que recoge el Itinerarium para llegar a Constantinopla, la Nitria y la Tebaida, el Sinaí, el monte Nebó, Jerusalén, Menfis, Heliópolis, Nazaré, el país de Gessén…

La lingüística también ha reafirmado la procedencia hispana de nuestra peregrina, ya que la mayor parte de los estudiosos ha señalado que algunos términos utilizados en el manuscrito tienen correspondencia con el castellano actual, aunque en el texto aparecen varios galicismos que bien podrían, por el contrario, confirmar la ascendencia gala de la empeñada viajera.

En fin, podemos decir lo que dijo, en su día, el sabio gallego Manuel Díaz y Díaz, sobre que, si bien es la opinión generalizada y aceptada por la gran mayoría de los estudiosos que la autora del manuscrito de Arezzo es una habitante de la Galaecia peninsular, tal afirmación “no aparece al abrigo de ulterior discusión”.

Menos problemas plantea la fecha del viaje de nuestra peregrina, aunque podríamos decir lo mismo que acabamos de señalar para su origen. Gamurrini la fijó en el 385 y a partir de ahí se barajaron distintas fechas, y si bien algunos autores como Aimé Lambert da la fecha entre el 414 y 416 o Karl Meister, que data el viaje entre el 533 y el 540, la mayor parte de los investigadores lo sitúan a finales del siglo IV. Uno de ellos, el jesuita Paul Devos, da por fin una fecha definitiva y aceptada por todos, hasta ahora, entre el 381 al 384, lo que parece probable.

Pero ¿cómo era esta persona capaz de viajar desde el fin de la tierra hasta Oriente en el siglo IV? El diario nos proporciona algunos datos de los que podemos entrever su condición: era una mujer con recursos económicos, tanto como para financiarse un viaje de tres años con un séquito de ayuda personal y una total despreocupación por todo lo relacionado con la manutención y el dinero; pero, además, era una persona significada socialmente y políticamente con buenos contactos en los ambientes políticos de Oriente y también en los eclesiásticos, lo que explica que posea un pasaporte oficial que le permite utilizar los servicios del Cursus publicus (la posta imperial), disfrutar de albergues de carretera, cabalgaduras de refresco, contar con la ayuda de presbíteros y hombres de la iglesia que le salen al paso para ayudarla constantemente y gozar de una  protección militar que utiliza en ocasiones: por ejemplo, para ir desde la fortaleza de Clysma, cerca de la actual Suez, en la tierra de Gosén, a Tanis –la bíblica Zoán, donde había nacido Moisés y a cuyos príncipes el profeta Isaías llamó necios– nuestra peregrina es acompañada por, dice ella misma, “soldados y oficiales del ejército imperial que nos llevaban siempre de un punto militar a otro”.

Esas facilidades con las que contó Egeria han provocado que se la relacionara con otro personaje contemporáneo suyo y originario de la Galaecia, el emperador Teodosio, incluso algunos de esos historiadores han señalado que Egeria hizo el viaje aprovechando el del emperador a Constantinopla con motivo del concilio que se iba a celebrar en entre mayo y julio del año 381 en la capital de oriente.

Otra hipótesis que no invalida la anterior es la pertenencia de Egeria al enorme grupo de seguidores del carismático, culto y aristocrático Prisciliano, otro habitante de la Galaecia, que predicaba sus ideales ascéticos de raigambre oriental sobre todo entre las clases acomodadas peninsulares, con el objetivo de restablecer el cristianismo primitivo. El intento priscilianista encontró fuerte resistencia en la Iglesia “oficial” que lentamente iba construyendo la ortodoxia y que no dudó en condenarle a morir en el 385, aunque sus ideas pervivieron por mucho tiempo, pese a los esfuerzos de personajes como Martín de Dumio que vino a Galicia en el 550 para acabar con la “epidemia”, como Ramón Menéndez Pidal llamó a las enseñanzas priscilianistas, y prohibir a los gallegos,  entre otras cosas, encender luces en las encrucijadas: fracasó en parte, porque no impidió que al pie de los cruceiros apareciera cera negra, cuyas gotas son las almas de los condenados al “infierno frío” (Álvaro Cunqueiro).

Egeria no era un caso excepcional. Sabemos del nombre de otras peregrinas occidentales, hispanas y no hispanas, que en el siglo IV, un siglo de crisis, pensaron que era en Tierra Santa donde debían vivir: María, cuñada del emperador Teodosio; sus hijas Termancia y Serena; y las viudas Melania y Poemania, son algunas peregrinas hispanas que se dirigieron a Tierra Santa, uniéndose a otras muchas que desde Europa hicieron también del viaje a oriente por parecerles la forma más cristiana de seguir al pie de la letra el mandato evangélico: la primera santa Elena, también santa Paula, que acompañó a san Jerónimo a Jerusalén, Eutropia, Marcela… un verdadero diluvio. San Jerónimo escribe de ellas así: “Hace poco hemos visto algo ignominioso, que ha volado por todo el Oriente: la edad, la elegancia, el vestir y el andar, la compañía indiscreta, las comidas exquisitas, el aparato regio: todo parecía anunciar las bodas de Nerón o de Sardanápolo”, el último rey de Asiria que dedicó su vida al lujo y al placer y en cuya tumba se podían leer estas palabras: “Come, bebe, juega, y cuando te des cuenta de que eres mortal disfruta de las delicias presentes. El alma tras la muerte no tiene ningún placer”.

Franco Cardini ha dicho que a esa muchedumbre de matronas que había inundado Jerusalén en los tiempos de Jerónimo habría que relacionarla con un fuerte movimiento de emancipación femenina que al final del Imperio fue promovido por mujeres de las clases acomodadas. De lo que no cabe duda es que fueron ellas las que constituyeron los pilares sobre los que se apoyaron las bases de la posterior y trascendente peregrinación cristiana.

Hay muchas hipótesis sobre quién podía ser Egeria, pero tenemos más certezas sobre cómo era:

Curiosa: le interesa todo y por eso lleva siempre lo ojos bien abiertos, como ella misma dice: los recuerdos de la Biblia, las tumbas de los mártires, los monasterios, disfruta de los paisajes, de las montañas, de agua, de las fuentes.

Intrépida, no se queja, no se cansa, no tiene miedo: “Si estoy viva después de esto y si puedo conocer otros lugares, lo contaré a vuestra caridad personalmente, si Dios se digna concedérmelo”. Son muchas las fuentes que hablan del peligro del viaje en esa época, y en cualquiera, y en concreto en la zona que visita llena de bandidos, hombres del desierto (“los sarracenoi”, de los que sabemos que atacaron e insultaron a otra famosa peregrina, Poemenia, después de cortarle un dedo a uno de sus eunucos y de matar a otro).

 

Natural, entusiasta, sensible como para dirigirse a sus “hermanas” llamándolas reiteradamente lumen meun: mi luz, luz de mi vida. Era además irónica: cuando se encuentra con el obispo de Segor (lugar que en el Génesis aparece con el nombre de Bela) este le muestra el lugar donde posiblemente quedó convertida en sal la mujer de Lot. Egeria escribe a sus “hermanas” diciéndoles: “Pero creedme, cuando nosotros inspeccionamos el paraje, no vimos la estatua de sal por ninguna parte, para qué vamos a engañarnos”. La ironía de nuestra monja refuerza la idea de su galleguidad, aunque el dato tampoco es muy científico.

Pero, además y, sobre todo, Egeria fue una excelente escritora que inventa o contribuye en gran medida al desarrollo del género de la literatura de viaje: nadie como ella había narrado una experiencia personal de viaje. Escribe con un estilo muy cuidado, con una cierta elaboración literaria y detalladas y excelentes descripciones, a veces con tintes poéticos, capaces de despertar la curiosidad de quien lee, como cuando habla de las ruinas de una ciudad de las que dice que parecen infinitas o cuando lo hace de la arquitectura bizantina valorando estética y artísticamente sus características o los criterios que guiaban su construcción, o como cuando se refiere y analiza las imágenes y los símbolos, que ve y que tanto han contribuido al estudio de la iconografía del primer cristianismo; o cuando se refiere como si fuera una moderna información turística a los bellos jardines de las riberas del Nilo, o de los viñedos y arboledas del valle del Jordán que poseen, dice, “grandes cimientos antiguos”. O a la forma que tenían los faranitas (seguro que aún lo hacen) de señalizar por la noche el camino del desierto sin perderse. En ese sentido, alguna autora ha dicho de ella que le debemos el reportaje en vivo al describir, casi hora por hora, su subida al Sinaí.

Así pues, sabemos que la autora del Itinerario se llamaba Egeria, que probablemente era de la Galecia peninsular, que pertenecía a una clase acomodada, que era culta y escribía bien.

¿Cuáles fueron las razones de su viaje? La más importante es obvia, su viaje es la expresión de la vida religiosa con la que trata de aumentar la fe, para encontrar a Dios –“vivir como viajeros”, dijo san Pedro– y por eso visita los lugares donde había ocurrido lo maravilloso, las tumbas donde descansaban para siempre los personajes de la Biblia o los paisajes por los que estos mismos personajes pasaron: “Y ese camino que veis pasar entre el río Jordan y este pueblo, es el camino por el que regresó el santo Abraham después de la muerte de Codollagomor, rey de las naciones, en Sodoma, cuando le salió al encuentro el santo Melquisedec, rey de Salem”.

Pero había también en nuestra peregrina otras razones para el viaje que podríamos calificar de laicas o mejor ancestrales, ir de aquí para allá, un nomadismo como forma de vida que Egeria deja reflejado en este pasaje de su memoria viajera: “Llegué a Constantinopla dando gracias a Cristo nuestro Dios, porque, indigna cual soy y sin merecimientos, se dignó concederme tan gran favor como el de haberme dado el deseo de viajar”.

El Itinerarium que, como dijimos al comenzar, ha llegado a nosotros incompleto en sus primeras y últimas páginas, termina con estas palabras: “Desde este lugar dueñas mías y luz de mi vida, mientras escribía esto a vuestra caridad ya tenía el propósito de ir en nombre de Cristo nuestro Dios a Éfeso, en Asia, para orar en el sepulcro del santo y bienaventurado apóstol, Juan. Si después de esto aún estaré viva y si además podré conocer otros lugares, lo referiré a vuestra caridad; o yo misma presente, si Dios se digna concedérmelo, o ciertamente os lo comunicaré por escrito si otra cosa me viene al espíritu. Entretanto, señoras mías y luz de mi vida, dignaos acordaros de mí, sea que esté viva o sea que haya muerto”.

Aquí acaba todo, sin que sepamos qué pasó después. Un final abierto que sirve para plantearnos otra vez la misma pregunta que llevamos haciéndonos desde siempre, una pregunta sobre el viaje y la vida, la misma pregunta que el escritor Novalis le plantea también al protagonista de su novela, Enrique de Ofterdingen: “¿Adónde os dirigís?” “Siempre hacia casa, contesta”. Un viaje circular del que Claudio Magris, un escritor dado a los viajes, dice que se sale de casa, se atraviesa el mundo y se vuelve, pero a una casa muy diferente de la que uno partió y probablemente siendo otra persona.

Hay otra idea sobre el viaje y la existencia, la de aquellos que piensan que en el viaje de la vida no hay vuelta atrás, siempre hacia delante, hacia una nada infinita.

La verdad es que no sabemos nada, que estamos ciegos, pero quizás no es conveniente en los tiempos de zozobra que corren quedar instalados en esta duda existencial de difícil solución –decía Carlos Marx que la humanidad solo se hace preguntas para las que no hay ni habrá solución–, así que mejor echamos mano de la literatura que por lo menos nos permite darle un buen final al viaje de nuestra peregrina: el escritor catalán Joan Perucho cuenta en Las aventuras del caballero Kosmas que a la vuelta de su viaje Egeria se enamora del citado caballero en Barcelona, pero, encantada por el demonio Arnulfo, desaparece, se diluye entre las páginas de un código de san Braulio de Zaragoza. Solamente se libra del hechizo cuando muere Kosmas, y aparece ya como un fantasma delante de Egeria, la dama de misterioso destino, sonriente y con lágrimas en los ojos, mientras canta el rossinyol.

 

[Fuente: http://www.fronterad.com]

Imaxe do casco histórico de Marín entre 1926 e 1936. Arquivo de Otto Wunderlich CC-BY-SA IPCE

 

Escrito por Marcos Pérez Pena

A fotografía que encabeza esta información corresponde á vila de Marín nalgún momento entre o ano 1926 e 1936, cando a localidade presentaba un aspecto moi diferente ao da actualidade. Trátase dunha fotografía tirada polo alemán Otto Wunderlich, que neses anos percorreu Galicia, imaxes que hoxe nos permiten comprobar os cambios radicais experimentados por moitos lugares. Os avances do progreso, pero tamén a destrución da paisaxe e do patrimonio material sufrido por moitos lugares.

Parte do seu arquivo fotográfico pode verse dende agora en liña e de balde grazas ao Ministerio de Cultura, que vén de publicar a fototeca do Instituto de Patrimonio Cultural de España (IPCE), composto por máis de 275.000 imaxes, dende 1860 ata a actualidade. As imaxe son só unha parte do máis de medio millón que conserva o instituto e que se irán incorporando progresivamente. Entre os fondos máis destacados que se acaban de publicar están as 7.000 fotografías que proceden dos arquivos Pando e Wunderlich, máis de mil delas tiradas en Galicia.

Wunderlich percorreu Galicia entre 1926 e 1936, especialmente a costa pontevedresa

O arquivo Wunderlich é obra do fotógrafo Otto Wunderlich (Stuttgart, 1887- Madrid, 1975). Formado en Alemaña, trasladouse a España en 1914, onde desenvolveu unha gran produción fotográfica na que destaca a fotografía de paisaxes e escenas tradicionais. Wunderlich percorreu Galicia entre 1926 e 1936, especialmente a costa pontevedresa. As súas imaxes amosan como era Marín, pero tamén Bueu, Baiona ou as cidades de Pontevedra e Vigo, especialmente cambiada esta última, cun Berbés case irrecoñecible.

 

 

[Fonte: http://www.praza.gal]